"Sara Regalado * CP. Originario del pueblo de Terán y dedicado desde hace varios años a registrar las tradiciones, ritos y celebraciones de esta comunidad perteneciente al municipio de Tuxtla Gutiérrez, el escritor y cronista Ulises Valdez presentó este jueves en la Casa de la Cultura ""Luis Alaminos Guerrero"", su libro ""La flor de espadaña en Terán"", que justamente recoge una de las tradiciones más arraigadas y significativas que se realiza en el marco de las festividades de la Santa Cruz, imagen que consagra a Terán, para los creyentes católicos.
A lo largo de sus páginas, el libro relata en qué consiste esta tradición que ha sobrevivido a través de varias generaciones. Muy similar a la llamada ""topada de la flor"", que se realiza en Acala y Chiapa de Corzo, en este caso, los llamados ""hojeros"" de Terán van en busca de la hoja de espadaña que servirá para adornar todos los altares dedicados a la Santa Cruz.
Así, año con año comienza un peregrinar de varones de edades diversas -desde los seis hasta los 80 años o más-, en los últimos días de abril, cuando se despiden de su gente y van en busca de la cotizada planta al Cerro Grande de Villaflores.
Aunque esta tradición nació en Suchiapa, el cronista narró que llegó a Terán gracias a don Pedro González Cabrera, originario de esa comunidad, pero que al unir su vida con Roselina Toalá, de Suchiapa, y vivir en aquel municipio, aprendió esa actividad y se hizo ""hojero"". Al regresar a Terán, fue él quien se encargó de inculcar al resto del pueblo este andar tan significativo.
Tiene su chiste
Como se pudo ver a través de un video proyectado en la presentación del libro, y como el propio Ulises explicó, cortar las hojas de la llamada flor de espadaña implica un conocimiento empírico que los ""hojeros"" han adquirido a través de décadas.
En primera instancia, y en términos ecológicos, saben que, aun cuando la planta en sí puede tardar varias décadas en crecer, cortar año con año las hojas más largas la beneficia, pues de esta forma la planta renueve sus ramas, como explicó el cronista, que por varios años ha acompañado a los ""hojeros"" en esta tradicional aventura. Además, una hoja tarda en desarrollarse alrededor de seis meses.
Por otra parte, es un arte también saber cortar la flor y acomodarla en el mecapal para que no lastime al propio ""hojero"", pues es muy fácil espinarse o cortarse con las ramas si no se saben manejar. Asimismo, el corte debe ser desde la raíz de la hoja, pues de esta manera se conservará por varios días.
A su llegada a Terán, el primero de mayo, la gente los recibe con bailes y parachicos, y los ""hojeros"" deben entrar de rodillas con su mecapal a cuestas a la Parroquia de la Santa Cruz. Posteriormente, estas hojas se regalan para que sean colocadas en todos los altares y ermitas dedicados a la imagen de la Santa Cruz.
Este recorrido, con todos los detalles, es narrado en el libro ""La flor de espadaña en Terán"", de Ulises Valdez, editado por la Universidad Politécnica de Chiapas.
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