Responsabilidad

"En México hemos permitido un Estado paternalista, que genera un ciudadano dependiente, ""criticón"" - que no es lo mismo que ""crítico""-, pasivo, apático y mediocre (solo en cuanto ciudadano), alejado de todo pensamiento de responsabilidad, un ciudadano que no se siente protagonista de su vida pública; un ciudadano que pretende que con votar cada tres o seis anos es suficiente para exigir un Estado más justo y transparente.

Sin embargo, el 2 de julio del 2000, nos demostramos que como ciudadanos tenemos poder y logramos un cambio histórico en nuestro país. La clave de ese cambio fue la Participación Ciudadana informada en las urnas.

En buena medida, la democracia es una forma de emancipación de las sociedades. Sociedades maduras que han abandonado la protección más o menos cuidadosa, o más o menos autoritaria, de alguien que vigila la convivencia a nombre de todos. En la democracia ya no hay a quien culpar de las desgracias sociales, ni tampoco ante quien reclamar sin más el reparto gracioso de beneficios. Con la democracia los pueblos se quedan solos ante sí mismos: ya no hay reyes, ni dictadores, ni partidos totalitarios, ni ideologías cerradas que ayuden a resolver las demandas o a responder las preguntas que nos hacemos. Hay leyes, instituciones y procedimientos que regulan la convivencia, pero que a fin de cuentas llevan a cada individuo a hacerse responsable de sí mismo y de los demás. Tarea difícil y novedosa para los mexicanos, cuando la mayor parte de la nuestra historia se ha construido a través de los grandes líderes, de los dirigentes que lo decidían todo y por todos.

El régimen político se transformó. Lo hizo de forma gradual, pero al final construyó un escenario radicalmente diferente al anterior: el presidente actúa en un marco en el que su voz es una más en el (des) concierto de las voces institucionales. Su acción, para ser efectiva, está obligada a sumar a otras fuerzas, de tal suerte que la colaboración (como la del Congreso) tendrá que ser fruto de acuerdos políticos trabajados, y ya no más del dictador unilateral del Ejecutivo.

Estamos los mexicanos obligados a vivir como ciudadanos mayores de edad: cada uno haciéndose responsable de sus actos y omisiones, dado que se acabaron las entidades tutelares bajo las cuales se podía navegar como ciudadanos menores de edad.

La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente agradable, pues implica esfuerzo. La responsabilidad puede definirse como el deber o la obligación de hacer algo. También supone que tenemos la facultad de elegir nuestras acciones, como por ejemplo la participación ciudadana en una comunidad democrática. Tomar la decisión de participar es el primer paso en ejercer los derechos que le corresponden a uno en una democracia.

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