Retablo novohispano| creación y significado

"Sara Regalado * CP. Además de la importancia histórica de los retablos creados en las iglesias católicas, principalmente de Europa y América, hay quienes se han concentrado en investigar y sacar a la luz el tesoro que estas piezas constituyen, por su creación artística y los procesos que el humano ideó para llevar a cabo estas obras de arte.

""Los retablos se habían estudiado desde lo estilístico, pero no desde su origen. Fue a partir de los años 70 cuando se comenzó a estudiar la parte documental de estas creaciones"", afirma la maestra Gabriela García Lascurain Vargas, proveniente del Instituto de Investigaciones Estéticas, quien el lunes impartió una cátedra sobre el retablo novohispano, en la sala de conferencias de la Fundación Mario Uvence A. C., en San Cristóbal de Las Casas.

El origen del retablo se remonta a los tiempos de la expansión del cristianismo, cuando las reliquias de los santos se guardaban en cajas cerca del altar. Posteriormente, en el siglo V, estas cajas se fueron sustituyendo por dípticos o trípticos de piedra, y no es sino hasta el medioevo que se comenzaron a trabajar los retablos en el muro del fondo de la iglesia de los templos.

En cuanto al contexto geográfico, el retablo novohispano tiene una influencia directa de Andalucía, que comprende Sevilla y el barrio de la Triana. La especialista mostró imágenes comparativas de retablos y pinturas existentes en México y en aquellas zonas de España, resaltando la gran similitud entre una obra y otra.

Algo curioso también ocurrió en esta influencia y retroalimentación de influencias, pues en las Canarias se tomaron diversos elementos de América, como el maguey, el nopal y la guayaba. Así, el retablo de la iglesia de Tenerife tiene grandes semejanzas con un retablo ubicado en Yucatán.

Aunque hoy en día la firma del artista es imprescindible en una obra para darle fe; pero, al estudiar los retablos, el investigador se topa con varias obras anónimas, pues al haber sido trabajados por varios artistas y artesanos (carpintero, escultor, batihoja, dorador, entre otros), nadie firmaba la obra, salvo en contadas ocasiones en las que el pintor o el escultor firmaban una obra específica.

Dentro del gremio artístico que se dedicaba a hacer retablos existían las ordenanzas o reglas para pertenecer a este círculo y para la creación del retablo. García Lascurain Vargas resaltó que una de las reglas es que los indígenas no podían estar dentro del gremio de los artistas españoles; sí podían colaborar en la elaboración de retablos, pero con puestos menores y no podían vender sus obras entre los propios españoles. Esta medida persistió hasta el siglo XVIII. En cada disciplina inmiscuida en la creación de un retablo colaboraban maestros, oficiales y aprendices, y el primero era el director de toda la obra.

La construcción del retablo comenzaba con la contratación del artista que se alojaba por una larga temporada cerca de la iglesia en la que trabajaría, y el primer paso era ir a elegir la madera para la estructura y las esculturas del retablo. Una de las técnicas que, por no estar documentada se ha ido perdiendo, es que la madera era cortada en luna menguante y en el mes de enero.

Luego de que el carpintero había realizado todas las estructuras y tablones requeridos por el artista, el escultor se ponía a trabajar en el tallado de las imágenes. Por su parte, el herrero realizaba la estructura para el sostén del retablo.

Cosa aparte es la labor del batihoja. El origen de que ciertas figuras en los retablos o, en ocasiones toda la pieza, tengan un fondo dorado es gracias a la fabricación del llamado pan de oro, cuyo proceso de creación es laborioso, minucioso y artesanal, pues de un trozo de oro de apenas ocho centímetros de largo, tres de ancho y uno de grueso se obtienen miles de hojas delgadísimas del mismo material, mediante un proceso de aplanación mecánico y manual que requería varios días de trabajo.

En cuanto a la iconografía, las divisiones del retablo se realizan de la siguiente manera: el banco es la parte baja del muro, en donde se encuentran los evangelistas; las entrecalles, en donde se sitúan las esculturas de padres o personajes importantes de la iglesia; las calles, en donde se describen pasajes bíblicos; la calle principal, en donde se coloca el personaje principal del templo, y hasta arriba, Dios Padre.

La colaboración entre el Instituto de Investigaciones Estéticas y la Fundación Mario Uvence contempla que esta semana estudiantes e investigadores de la Unach, Unicach e INAH tomen un taller con Lascurain Vargas, en el cual harán un estudio y catalogación de los retablos de las iglesias de San Cristóbal.

"