Reúne años de minificciones

El libro integra historias breves que la autora comenzó a escribir hace más de dos décadas. Cortesía
El libro integra historias breves que la autora comenzó a escribir hace más de dos décadas. Cortesía

La librería José Emilio Pacheco del Fondo de Cultura Económica será el escenario en el que la escritora chiapaneca Karla Gabriela Barajas Ramos presentará su antología Camino visceral.

Se trata de una selección hecha por la propia autora, que reúne más de 20 años de trabajo literario. En entrevista, indicó que la minificción es un género en el que hay una camaradería, una nobleza en ayudar a otras y otros, en crear en conjunto y compartir el conocimiento.

“Este libro me hace recordar cómo muchas personas me han apoyado desde mis primeros proyectos y presentaciones, han comprado y regalado mis libros, han difundido mi obra sin conocerme, incluso han llevado mis libros de manera gratuita hasta otros países y me han alojado en su casa para que pueda difundir lo que hago con tanto amor”, compartió.

“Familia como mi mamá, mi tía Carmelilia, mi prima, mi tío y mi hija; amistades y mentoras como las doctoras Dina, Adriana Azucena y Laura; el maestro Ricardo, mis editores, mis presentadoras Damaris, Lucy, Pato, Valeria, Karla, Édgar, Luz y las personas en medios de comunicación. En esta ocasión es una lista enorme y estoy omitiendo muchos nombres. Todos esos recuerdos, todo ese apoyo, esa generosidad está en ‘Camino visceral’ y, como decía, es mi manera de celebrar la vida, porque soy muy afortunada al poder escribir y compartir mi trabajo. Es algo que de verdad me hace sentir viva y humana”, expresó.

Platícanos acerca de Camino visceral

Sentí que ya podía compilar en una antología personal las historias breves que comencé a escribir hace más de dos décadas y que, al releerlas, aún me producían emoción. Cuando las escribí, sentía la necesidad de hacerlo para tener paz, para poder descansar.

Este proceso me abrió otras posibilidades. El libro también representa un regalo para mí; una forma de celebrar esa parte que encontró en la literatura un lugar seguro, así como un espacio de gratitud hacia quienes me dieron cabida en sus casas editoriales, páginas, revistas y espacios culturales. Al final del libro se incluyen enlaces a las obras individuales y colectivas en las que fueron publicadas algunas de estas minificciones.

También pensé en este volumen como un obsequio para aquellas personas que se acercaron a mí contándome que leyeron una minificción de mi autoría y luego buscaron más de mi trabajo en redes sociales y las habían usado para antologías que les solicitaban en la escuela, adaptaciones para radio o traducciones.

Cuando me enteré de la convocatoria emitida por la Dirección Editorial para conformar un acervo de literatura propio de la comunidad universitaria, a través, del proyecto editorial 50 para el 50 (2024), envié mi obra. Esta fue dictaminada por el método de doble ciego. Tras la deliberación del Comité de Publicaciones de la Dirección y el cumplimiento de los parámetros establecidos en dicha convocatoria, el libro fue aceptado para ser publicado por esta casa editora. Fue la mejor noticia que recibí en mucho tiempo.

¿Qué encontrará el lector en estas historias?

Esa relación que mantengo con la escritura, historias que nacieron del inconsciente y que luego plasmé en una hoja, corregí, eliminé, aumenté hasta que quedé satisfecha.

Camino visceral está integrado por una selección de minificciones que fueron publicadas en Neurosis de los bichos, número 7 de la Colección Minitauro, editado por La Tinta del Silencio (2017); Esta es mi naturaleza, Editorial Surdavoz (2018); Cuentos desde la ceiba, Colección Bocanada, número 7, México (2019); Donde habitan las muñecas, editado por Quarks Ediciones Digitales, en Perú (2021); Cenizas de los amordazados por el alba, por Editorial EOS Villa, en Argentina (2022), y La raíz que cuartea la tierra, Colección Iberoamericana, Editorial BGR España (2024). Además, cuenta con minificciones que forman parte de otras publicaciones colectivas, impresas o virtuales, y una micronovela inédita.

Al final, mi escritura nace de las vísceras, y atraviesa por un proceso largo de corrección y de lectura, la propia y la de lectoras como la escritora boliviana Eliana Soza Martínez, quien generosamente escribió el prólogo de esta antología. Es mi hermana literaria, junto con Lorena Escudero y otras entrañables escritoras, académicas y periodistas con quienes hemos compartido experiencias de escritura y de vida.

¿Bajo qué parámetros hiciste la selección de los textos que integran el libro?

La organización del volumen responde, además del cuidado estético y orgánico de cada minificción, a un criterio cronológico vinculado con los espacios de publicación de los libros objeto, plaquettes y ediciones digitales; posteriormente, textos incluidos en antologías, hasta llegar a minificciones inéditas.

En una segunda etapa consideré aquellos textos que, desde mi propia lectura, resultaban más significativos; algunos otros por la respuesta positiva o crítica, otros porque fueron adaptados o traducidos. Finalmente, el proceso implicó una depuración interna del material. Una vez que el proyecto fue aceptado por la editorial universitaria, trabajé de manera cercana con el maestro José Urióstegui, un editor extraordinario, con quien realizamos la revisión final del libro y a quien propuse la portada, la cual es un linograbado de mi autoría con la intervención magnífica de colores y colmillitos del ajolote.

¿Cuánto tiempo te llevó la creación de este libro?

Casi veinticinco años. Se trata de una antología personal y este tipo de libros se construyen lentamente, con el paso y el peso del tiempo. Entre más añejos, es mejor, porque permiten ver la evolución o involución en la autora o el autor, sus matices conforme el tiempo avanza, los intereses y temas.