La poeta chilena Stella Díaz Varín (1926-2006) será recordada en el marco de la 45a Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), con la presentación de una breve antología, realizada por la poeta y promotora cultural Claudia Posadas, quien la define como una de las autoras que, en la actualidad, es considerada una de las fundadoras y precursoras de la poesía chilena y latinoamericana que fue silenciada por el canon de su tiempo.
“Hablamos de una escritora nacida en 1926, que perteneció a esos autores fundacionales de principios del siglo XX latinoamericano, en Chile se desarrolla dentro de la generación del 50, que está conformada por figuras como Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky, de narradores como Enrique Lafourcade y escritores de anteriores generaciones que funcionaban como presencias, como Pablo Neruda y Nicanor Parra”, comentó Posadas.
Sin embargo, lamentó que esta poeta, dotada de una voz poderosa, fuera aplastada e infravalorada por el canon de su generación y por la dictadura chilena. “Stella fue estrictamente contemporánea de estos autores, quienes representaron una voz muy importante, pero dominante y perteneciente a un canon patriarcal que no dio mucha cabida ni pudo ni supo leer a autoras de su importancia”, dijo.
En términos estéticos, abundó Posadas, fue una creadora de corte simbolista con un toque existencialista que abrevó de las vanguardias europeas. “Su poesía es una gran pregunta de lo que es el ser humano ante el cosmos, ante la existencia finita y ante el ser mujer, dentro de una identidad patriarcal, en una sociedad previa a la dictadura, es la búsqueda de una ética profunda de lo humano y lo social, de ahí la importancia de compilarla y editarla en México, porque ella fue una de las primeras autoras que se hicieron estas preguntas al comenzar el siglo XX y, por tanto, son fundacionales”, explicó.
Pese a todo, la escritora no fue conocida, valorada ni leída, porque estaban estos cánones minando la escena. Y por esa razón su obra ha sido poco conocida en México, “porque fue borrada del canon chileno, además, de que era una poeta muy rebelde ante los cánones, al patriarcado, ante la sociedad y no hubo manera de que tuviera una oportunidad de ser mayormente difundida, aunado a que ella se marginó totalmente a partir de la dictadura”.











