La sala Gustavo Armendáriz del Museo Na Bolom, en San Cristóbal de las Casas, es el sitio que da cobijo a las 8 piezas que integran la colección “Kuxul Jbatekal (Mi cuerpo vive)” del artista plástico Rigoberto Gómez Santiz.
Esta exposición, que permanecerá en el lugar hasta el 31 de marzo del 2021, fue inaugurada la tarde del sábado 6 de febrero. El público que acudió al evento tuvo que seguir todas las medidas de sanidad recomendadas por la Secretaría de Salud. Rigoberto Gómez Santiz hizo una atenta invitación a todas las personas para que en las próximas semanas acudan a ver estas obras y le hagan llegar sus comentarios.
En entrevista con Cuarto Poder, mencionó que esta serie fue concebida a lo largo de diez meses, bajo el auspicio del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico (Pecda) 2020, que le otorgó el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en conjunto con la Secretaría de Cultura Federal.
Destacó que su intención es relatar las vivencias de muchas chiapanecas en su trabajo cotidiano, desde las que elaboran textiles hasta las que se dedican a la alfarería, entre otras ocupaciones. Agregó que con sus cuadros planea representar el conocimiento que les ha permitido trascender. Por ello, el hilo conductor de su exposición es el trabajo femenino que se puede reflejar en las manos y que en ocasiones se ha transmitido de generación en generación.
De esta forma, Rigoberto también aborda el tema del sacrificio que a veces representa realizar dichas actividades, el cual es parte de la realidad de esos pueblos, por lo que, en pocas palabras, define su muestra como una mirada sobre “la creación desde el dolor”.
Refirió que, de manera personal, siente una gran admiración por la labor de las creadoras de Amatenango del Valle. “Me gusta mucho ver esas piezas que son hechas de barro y deleitarme con todas esas formas y con el imaginario que se ha plasmado; así como de otros lugares de los Altos de Chiapas que tienen diseños textiles tan elaborados, tan geométricos y tan perfectos; o el trabajo del ámbar o el jade”, detalla.
“Pero lo que más resalta de todas esas actividades es que detrás de ellas está el sector femenino”, refiere, y agrega que desafortunadamente las mujeres obtienen poco reconocimiento por estos trabajos, y por ello trata de honrar ese esfuerzo y dedicación a través de su arte.












