"México * Agencias. Robar a Dios. Suena hasta poético. En México, el robo de arte sacro es una actividad altamente practicada y poco perseguida. Un negocio que reditúa a quienes lo practican y que crece en sus alcances.
Según cifras oficiales, han sido robadas alrededor de mil piezas de arte sacro de templos católicos durante los últimos diez años. Apenas 10 por ciento de estas se recuperó y regresó a su lugar de origen. Además, según las estimaciones que se tienen, la actividad en este rubro ha aumentado por lo menos en un diez por ciento. Las entidades federativas en donde se concentra este robo son Jalisco, San Luis Potosí, Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Distrito Federal, Puebla, Tlaxcala, Estado de México y Morelos.
En México se tienen registrados más de 19 mil espacios destinados al culto religioso. Estos espacios albergan más de cuatro millones y medio de piezas. No obstante, apenas 1.5 por ciento de estas están registradas. ¿Qué significa? Que una vez que se concreta la extracción de una pieza, no se cuenta con un registro tangible que posibilite su reclamo. A la vez que quien hurta cuenta con todo a su favor para sacar a su acto las más jugosas ganancias posibles.
""Creo que la academia tiene un serio rezago, una gran deuda hacia el arte sacro. Algo cierto es que para preservar y conservar, se necesita que primero la gente conozca la historia. Luego podemos esperar que se ocupen de conservarla. Pero se trata de una cuestión cultural: cuando no se sabe lo que se tiene, no se cuida"", sentencia Arturo Camacho, investigador de la Universidad de Guadalajara.
Lo cierto es que la protección legal es casi nula en cuestión de arte sacro, que tiene pocas restricciones para convertirse en simple mercancía una vez que pasa a manos de coleccionistas privados, quienes no tienen obligación de reportar ante las autoridades fecha de la compra, ni mucho menos de informar las características de la pieza. Ello impide que exista un proceso que permita verificar sus antecedentes de manera que se corrobore si se trata de un objeto robado. Sin estos registros, las piezas de arte pueden pasar sin ningún problema por las aduanas en su camino al extranjero.
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