Rod Stewart desata rock solidario

Nada como tener 78 años y ser rockero. Y Rod Stewart, el hombre que ha vendido cerca de 300 millones de copias de sus discos, lo demostró en el Palacio de los Deportes.

Si se despojaba de su saco dorado, la gente gritaba; si corría levemente sobre el escenario, el público aplaudía; y si por ahí decía “Mexico, thanks (México, gracias)”, el clamor rompía la aguja de los decibeles.

Su voz rasposa se conserva intacta y la presume en “Addictec to love”; semiflexiona su cuerpo para bailar “Some guys have all the luck” y va de un lado a otro con la alegre “Forever young”, que parece su propio himno.

Entre el público de las primeras filas destacan las playeras a rayas verdes y blancas del Celtic Glasgow, el equipo futbolero de sus amores y alguna bandera mexicana que le da la bienvenida.

Pocos lucen las playeras de 100 pesos que se venden alrededor del llamado Domo de Cobre, donde los “viene, viene” llegan a pedir hasta 200 pesos a quienes osan dejar su auto en el lugar.