Como una pieza de cerámica que perdura para toda la eternidad, el nombre del maestro Rodolfo Disner Clavería (13 de agosto de 1931-9 de abril 2021) quedará en la memoria colectiva de los chiapanecos gracias a su destacada labor artística.
La comunidad cultural del estado se unió a las condolencias por el fallecimiento del llamado “alquimista de oro”, ocurrido el día 9 de abril. Creadores, promotores culturales, así como allegados a la familia Disner Lara, enviaron sus condolencias a Ruth, Damaris y Dinora, familiares del maestro.
De acuerdo con la cronista Sofía Mireles Gavito, Disner estaba próximo a cumplir 90 años de edad. “Orgullosamente tonalteco, artista plástico que se hizo famoso por su trabajo en la cerámica artística y el mejor artista en esta técnica en nuestro país. En el 2011 fue considerado como Hijo Predilecto de Tonalá en el 2011”, señaló.
Precisamente en su lugar de origen, abundó la escritora, el maestro fundó un centro de producción artesanal en 1972, en donde creó vajillas, ollas y ceniceros, pero sobre todo, Cristos, Quijotes, búhos y figuras con animales como peces, sapos y caracoles. Agregó que su técnica consistía en dibujar directamente sobre las tablas de arcillas y pasarlas a cocción, ya que los efectos se consiguen en virtud de la aplicación de una base química de coloración, así como por las reducciones de óxido de cobre.
Rodolfo Disner cursó estudios en la Academia Nacional de Artes Plásticas de San Carlos de la Universidad Autónoma de México (UNAM), donde fue reconocido como el alumno con mejor aprovechamiento académico en la generación 1956-1960, según publico el portal Asich.
Su obra fue protagonista de diversas exposiciones a lo largo y ancho de la República Mexicana. Sus murales en cerámica permanecen en diversos puntos del estado de Chiapas, como las instalaciones de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, donde se puede apreciar Visión histórica de Chiapas, o el centro cultural Jaime Sabine, que exhibe Meditación a nuestros orígenes.
En el año 2000 el nombre del creador fue escrito en letras de oro al recibir el Premio Chiapas, en el área de las artes, el máximo reconocimiento que otorga el estado a sus personajes destacados.












