Rodolfo Morales y sus vestigios

Rodolfo Morales y sus vestigios

Para Rodolfo Morales Martínez, pintar es una danza, por eso le atrae el gran formato; él no encasilla su obra como una pintura de muñeca, le gusta que se note que hay un brochazo en el lienzo, que se vea el movimiento que hizo para lograr impregnar el color en la tela. En su cuadro El rinoceronte se puede comprobar lo que dice, pues ahí hay largos trazos en los que, si uno se imagina el momento en que se hicieron, se verá el movimiento del cuerpo.

Declara que definió sus creaciones por los colores chiapanecos con un toque de expresionismo, pues si bien la obra se presenta de manera constructiva, hay expresionismo en esta porque trata de hacer que se noten en los cuadros los trazos que hizo ya sea con el pincel o con la brocha, de modo que estos no parezcan caricias sino una pintura como tal.

El artista chiapaneco, radicado en la Ciudad de México desde que empezó sus estudios en el Instituto Nacional de Bellas Artes, regresa al estado para exhibir un total de 24 piezas de arte, entre instalación, dibujo y pintura, en la exposición que lleva por nombre “Vestigios circulares”.

Es la galería de arte del centro cultural Jaime Sabines la sala en la que se exponen los trabajos del artista oriundo de San Fernando, quien dice usar varias técnicas para sus obras, por lo que esta muestra está integrada por dibujos hechos a base de lápiz, mientras que en las pinturas usa el acrílico sobre tela, en tanto que en la parte tridimensional o instalaciones, utiliza metales y objetos encontrados de manera cotidiana.

Sostiene que esta muestra es la continuidad de un trabajo, pues las obras no pertenecen a ninguna otra serie, simplemente son el resultado de su ardua labor, ya que Rodolfo no se queda en el placer de pintar: su jornada de creación empieza desde las 8 de la mañana y finaliza a las 18:00 horas, por lo que estas piezas son el resultado de una continuidad.

Acerca del nombre, comenta que “vestigio” se encuentra definida en el diccionario como palabra sinónima de “huellas” o “memoria”, por lo que su exposición trata precisamente de la memoria de un chiapaneco que va a la Ciudad de México y que lleva cosas de Chiapas para allá.

En cuando a “circulares”, es precisamente porque el círculo es infinito, “pero en esa etapa sin final, necesitas como reconstruirte, por eso presento la espiral como una cuestión de crecimiento para volver a una evolución”.