La faceta más íntima del artista visual Roger von Gunten (Suiza, 1933) se exhibe en la muestra “Libertad de trazo” en el Centro de Exploración y Pensamiento Crítico (CEX) de la Universidad Iberoamericana, ubicado en avenida Revolución 1291, con poco más de una treintena de dibujos, expuestos por primera vez, que provienen del archivo personal del creador.
“Es una selección puntual de varios años, la cual me da mucho gusto poder exponer en un lugar tan interesante”, dijo a Excélsior el artista visual. “Sabemos que muchas veces el dibujo es visto como un boceto o que puede ser el boceto para una pintura u otra pieza en otra técnica, pero al mismo tiempo se trata de piezas que tienen una cierta independencia”.
Estos dibujos, agregó, “son algo muy íntimo de mi trabajo, algo que requiere una gran precisión poética para transmitir su mensaje, ya que no es tan realista como una pintura. Me gusta mucho el carácter del entramado que tiene el trazo y mi obra consiste en distintos elementos, como el color, la composición, la forma y la factura”.
¿Conserva todos sus dibujos?
Guardo una gran cantidad de ellos, porque los considero algo autónomo. Sin embargo, se tiran o se completan, y cuando pienso que no tienen remedio los desecho. No tiene sentido guardar dibujos no logrados. Actualmente tengo guardados poco más de tres mil.
¿Cómo enfrenta la superficie en blanco?
Creo que se puede definir en cuanto a un diseño gráfico, es una subdivisión estética. Como pintor y como dibujante uno ve la superficie sobre la cual dibuja como el espacio pictórico, es un espacio y no una superficie. El dibujo es algo sencillo. Es un papel intervenido con un carboncillo, un lápiz o una pluma, es algo muy espontáneo que no necesita gran preparación, sino que se puede plasmar lo que uno se genera para expresar.
Quizá suene cursi, pero el dibujo también requiere de cierta inspiración en la música y en la musa y así como están los días disfruto dibujar en estos días que son un poco incompatibles, pero dibujo como necesidad.
¿Se refiere al encierro?
Sí, por toda la situación del encierro, de la desconfianza que hay, del peligro y el miedo. Todo esto es un poco siniestro, aunque lo importante es no perder el ánimo.












