Cuando la escritora Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) se incorpore a la Academia Mexicana de la Lengua (AML) asumirá la defensa del cuento como género literario de gran valor, buscará la revisión de los clásicos que quedaron al margen del canon literario, pero sobreviven en las bibliotecas de los lectores, para plantear nuevas ediciones anotadas, e impulsará la recuperación de los giros de la lengua española que hierven en la frontera entre México y Estados Unidos.
Estas serán algunas de las iniciativas que la autora de El paraíso que fuimos y El cuerpo expuesto, llevará a la práctica cuando se integre como miembro de número y ocupe el sillón XXXVI, que perteneciera al historiador Manuel Toussaint, el poeta y filósofo Octaviano Valdés y el traductor y editor Luis Astey.
¿Qué impulsará dentro de la Academia? “Consignar los usos y giros de la lengua española en la frontera con Estados Unidos. Por otro lado, será interesante poner en la mesa de discusión los conceptos sobre lo que significan los clásicos. ¿Qué define a un clásico? Digamos que no es la obra que goza de ciertos méritos, sino un mecanismo en el que los lectores, en el anonimato de sus bibliotecas, hacen una cierta lectura que determina la vigencia de las obras”.
Por otro lado, asegura que le interesa hacer un análisis de otros géneros menos estudiados, como el cuento. “Porque en literatura no existen géneros mayores ni menores, sino sólo la buena literatura… o mala”, explica.
Este impulso del cuento, que lo ha llevado a cabo desde la Dirección de Literatura de la UNAM, con los siete volúmenes que ha editado bajo la serie Sólo cuento, donde han colaborado Alberto Arriaga, Alejandro Toledo, Luis Felipe Lomelí, Ignacio Padilla y Alberto Chimal.












