Un día como hoy pero hace 41 años corría una noticia muy triste para la comunidad literaria. La gran escritora Rosario Castellanos había fallecido de manera trágica y sorpresiva cuando estaba fungiendo como diplomática en el lejano país de Israel.
Creadora de las obras Balún Canán, Lívida luz y Trayectoria del polvo, vivió parte de su infancia en Comitán de Domínguez. Narradora y poeta mexicana, considerada en este segundo género la más importante del siglo XX en el país. Cursó estudios de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, y en Madrid complementaría su formación con cursos de estética y estilística.
En 1958 recibió el Premio Chiapas por Balún Canán y dos años después, el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad Real. Entre otros galardones posteriores se destacan el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1962), el Premio Carlos Trouyet de Letras (1967) y el Premio Elías Sourasky de Letras (1972).
Como promotora cultural laboró en el Instituto de Ciencias y Artes de Tuxtla Gutiérrez y dirigió el Teatro Guiñol del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil, auspiciado por Instituto Nacional Indigenista. En la UNAM trabajó como directora general de Información y Prensa (1960-1966) y fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras.
Qué mejor que recordar a Rosario Castellanos leyendo sus obras. A continuación, dos de sus poemas.












