"México * El Universal. Ni Stephanie Salas ni Diana Bracho. Tampoco Dalilah Polanco, Andrea Legarreta o Ludwika Paleta. Ninguna de ellas ha sido la más buscada por el público en la obra ""Los monólogos de la vagina"", que ya cumplió ocho anos en cartelera. A lo largo de este tiempo, 64 mujeres han alternado en el elenco; y entre ellas alguna vez han aparecido los nombres de Salma Hayek, Sally Field, Adriana Roel, Bricia Orozco e Irene Moreno.
Rosario Robles
impacta al público
Pero quien provocó más impacto no fue una actriz ni una periodista, sino una política: Rosario Robles. Ofreció una sola función, pero durante los dos meses siguientes, la gente se siguió acercando a las taquillas del teatro a preguntar por ella. Se iban con la desilusión de que Robles nunca más volvería a ""Los monólogos de la vagina"".
Elizabeth Flores, gerente de producción del montaje desde el día de su estreno en octubre del 2000, se acuerda muy bien: ""Durante 30 ó 45 días nos preguntaban por ella pensando que estaba de forma permanente en la obra"".
Flores también tiene un buen recuerdo de Robles: ""Nos sorprendió porque se dio el tiempo para ensayar. Creíamos que se iba a poner nerviosa, pero demostró que es una mujer fuerte y sabe lo que hace. Se aventó al ruedo y resultó bien librada"".
La gerente de producción muchas otras veces ha visto cómo la obra sale bien librada. En alguna ocasión, cuando faltaban cinco minutos para dar tercera llamada, en los camerinos sólo había dos actrices: faltaba una y nadie podía localizarla. Tampoco contestaban el teléfono el productor Morris Gilbert, ni el director residente Jaime Matarredona.
Llegó la hora de empezar la función y en los camerinos seguía faltando una actriz. Flores se reunió con sus dos actrices presentes y reflexionaron: la obra original se montó en Nueva York como un unipersonal, de modo que si se puede dar la función con una actriz, también puede suceder con dos. Y así fue.
""El público disfrutó la función y salió complacido"".
Elizabeth Flores proviene del teatro universitario. Fue invitada por el productor Morris Gilbert como gerente de la obra.
Cuando baja el telón, Flores siente una satisfacción de haber contribuido a cambiar la sociedad en que vivimos: ""A lo mejor es idealista de mi parte, ya que mi trabajo además es invisible, pero creo que contribuyó con un granito de arena para cambiar la mentalidad del público que viene a la obra"".
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