Rumbo a los 150 años de la Biblioteca Nacional

Rumbo a los 150 años de la Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional de México (BNM) cumplirá el próximo año su 150 aniversario y se prepara una celebración importante. El 30 de noviembre de 1867 el presidente Benito Juárez emitió el decreto de creación y se estableció en el Templo de San Agustín, en el centro histórico.

“En 1929, cuando la UNAM logró su autonomía, se le encargó la Biblioteca Nacional. Eso es algo único en el mundo, no hay otra biblioteca nacional que dependa de una universidad, generalmente secretarías o ministerios de educación y cultura se hacen cargo, y esta condición aporta otras características. Además, en 1967 esta casa de estudios creó el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), como instancia que administra y coordina la Biblioteca y Hemeroteca nacionales”, añadió la especialista en libros manuscritos.

En 1944, debido al crecimiento de los periódicos y la hemeroteca —que es más acelerado que el de una biblioteca—, esta salió del Antiguo Templo de San Agustín y se mudó al Antiguo Templo de San Pedro y San Pablo, aunque no hubo un decreto de creación.

Fue hasta 1979 cuando la BNM y la Hemeroteca Nacional volvieron a reunirse en el edificio que actualmente ocupan, en Ciudad Universitaria. En 1992 se instaló una construcción adicional donde se albergan los fondos antiguos o reservados de ambas.

La BNM, a cargo de la UNAM, cuya misión es resguardar la memoria del patrimonio bibliográfico del país, tiene bajo su cuidado verdaderos tesoros. “No hemos terminado de hacer el inventario, pues traemos un rezago histórico, pero aproximadamente tenemos un millón 250 mil piezas, además de dos millones de imágenes de la biblioteca y más de siete millones más de la hemeroteca. De ese tamaño es la riqueza de la BNM”, concluyó Salgado.

Entre las más de un millón 250 mil piezas que conforman su acervo, cuenta con 173 libros incunables —fechados entre 1469 y 1500—, además de libros iluminados a mano y con letras de oro; la obra mecano-escrita Los murmullos, titulada después Pedro Páramo, con anotaciones de puño y letra de su autor, Juan Rulfo, así como colecciones de bibliotecas conventuales, entre otras.

“Su cúmulo se divide en dos secciones: la moderna, que reúne ejemplares del siglo XX al XXI, y los fondos reservados —tanto de la biblioteca como de la hemeroteca— que pueden tener libros modernos, pero también incunables”, explicó la coordinadora de la BNM, Silvia Salgado Ruelas.