Sabina vivía en una repugnante felicidad

"Madrid * El Universal. Hace unos meses, el cantautor Joaquín Sabina propuso a su amigo el poeta espanol Benjamín Prado que se fueran juntos a Praga a escribir canciones. ""Yo vivo en una especie de repugnante felicidad doméstica. Mi novia me quiere, yo la quiero a ella, todo va bien, no hay noches de juerga terribles... y viviendo así no salen canciones, no se me ocurría absolutamente nada"", relata. ""Así que aproveché que mi amigo estaba pasando por una depresión, porque se acababa de separar de un gran amor, y le dije que nos fuéramos"", anade.

Pese a que la decisión ya estaba tomada y los boletos pagados, cinco minutos antes de ir al aeropuerto los dos estuvieron a punto de llamarse para cancelar. ""Él no quería ver a nadie ni salir de su casa, y a mí no se me ocurría nada que escribir, así que ninguno de los dos lo veía claro"", recuerda. Sin embargo, afortunadamente se subieron al avión.

Pasaron una semana en la capital de la antigua Checoslovaquia y, sentados en el bar de un hotel, ""como esos que aparecen en los cuadros de Hopper donde no hay nadie"", por la noche, cada uno con su whisky y su bloc de notas, escribieron varias canciones, siete de las cuales forman parte de su nuevo disco: ""Vinagre y rosas"", que sale a la venta en todo el mundo el próximo 17 de noviembre.

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