"Sara Regalado * CP. Uno de los santos más populares, por ser intercesor de muchas causas y deseos, es sin duda San Antonio Padua, por lo que hoy, 13 de junio, se espera una gran fiesta en su honor.
Por lo menos una docena de especialidades se le confiere a San Antonio de Padua: perito en encontrar cosas perdidas, hallar novia que valga la pena, resucitar muertos, hacer que regrese el novio ingrato, convertir herejes, curar enfermedades, allanar los obstáculos que impiden contraer matrimonio, cargar en brazos al Nino Dios, multiplicar las provisiones de la despensa y ablandar los bolsillos de los ricos en provecho de los pobres.
""San Antonio bendito, que me case con mi noviecito, o con otro mejorcito. Amén"", es una de las tantas oraciones dedicadas a este santo que en realidad no nació en Padua, sino en Lisboa, en el ano de 1180, bajo el nombre de Fernando. Fue cuando entró con los frailes menores que le impusieron el nombre de Antonio, y ahí recibió las ensenanzas de San Francisco de Asís.
Su primer gran milagro
Fue quizá por esta relación con el amante de los animales a quien llamaba ""hermanos"", que pudo realizar su primer milagro, cuando un día, en una región de Roma infestada de herejes, según cuenta la historia de Joaquín Antonio Penaloza en ""Los Santos van al Zoológico"": ""Fue tanta la oposición de aquellos herejes que impidieron al pueblo que asistiera a los sermones, que se dirigió a la orilla del Mar Adriático y comenzó a predicar a los peces. 'Oid la palabra de Dios, vosotros los peces del mar, que ya no quieren oírla los herejes'. A su palabra salieron de sus casas de coral millaradas de peces que asomaban la cabeza fuera del agua y escuchaban atentos"".
Fue por lo que se siempre se distinguió el santo de Lisboa, por predicar las ensenanzas cristianas en las condiciones más difíciles y hostiles, incluso por parte de sus seguidores que, cuando lo veían por la calle osaban cortarle un trozo de su hábito por la costumbre de guardarlo como reliquia, y por ello, según cuenta la historia, siempre traía su vestimenta deshilachada.
Pero ahora ya no, ahora las imágenes de San Antonio de Padua esparcidas por las iglesias católicas tienen un encargado para vestirlo de la manera más pulcra y cuidadosa posible.
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