"Hay una imagen de José Saramago que se quedará en mi memoria, la del chico de 12 años que no puede continuar sus estudios por la falta de recursos económicos, y entonces decide recluirse en la biblioteca pública de su pueblo. Una imagen inspiradora que nos puede ayudar a comprender la importancia de las letras, el que la lectura esté al alcance de cualquiera.
La Academia Sueca le concedió el Nóbel de Literatura en 1998 por ""Ensayo sobre la ceguera"", destacando su capacidad para ""volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía"". Porque éstos fueron los instrumentos que con gran ingenio utilizó Saramago para hacernos llegar su mensaje. En sus novelas nos habló sobre las condiciones de vida de la gente de a pie; sobre la religión nos ofreció el punto de vista de un ateo declarado, pero también el de una persona de enorme calidad humana; quien con una vida impecable nos entregó un ideario basado en la conciencia ética y en el sentido social, del cual teñía sus fábulas utópicas.
Ensayo sobre la ceguera es de entre sus libros el más apocalíptico, porque todos se van quedando ciegos. Fue su forma figurativa de exponernos el olvido de la responsabilidad ética de complacernos con la vista, cuando otros irremediablemente la han perdido. Algo así como decir que el tuerto es rey cuando todos son ciegos; por ello la muchacha de los anteojos oscuros exclama algo concluyente: ""Hay dentro de nosotros una cosa que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos"".
Acaso esa cosa que no tiene nombre a la que se refiere Saramago, en México es lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha identificado en un estudio internacional como cinco tipos de corrupción: soborno, malversación, fraude, extorsión y favoritismo.
El documento, producto de las investigaciones sobre ""Ética y corrupción en la educación"", promovido por del Instituto de Planeamiento de la Educación (IIPE), advierte que por los niveles de corrupción que hay en todos los sistemas educativos, ""la educación es un recurso en peligro"".
Afortunadamente, José Saramago será siempre inmortal a través de su legado. Sin embargo, me agradaría poder afirmar que cuando lo echemos de menos, tan sólo tendríamos que acercarnos a alguna de las bibliotecas públicas y abrir cualquiera de sus escritos, pero es una quimera, porque lo que menos tenemos en nuestras pequeñas localidades y al alcance de los niños son bibliotecas, menos aún contar con los libros del Nóbel portugués.
"











