Este martes la nueva película de Martin Scorsese, Silence se estrenará en el Vaticano y para el cineasta neoyorquino de 74 años es la culminación de un proyecto de 27 años que él mismo definió como “una obsesión”.
Aunque no se tiene programado que el papa Francisco asista a la proyección en el Instituto Pontificio Oriental para los Jesuitas, aunque sí a un encuentro con el director ganador del Óscar, la proyección contará con la asistencia de unos 400 sacerdotes y otros invitados para ver la película de 159 minutos.
Basada en la figura histórica del misionero Giuseppe Chiara, Silence relata la aventura de dos jesuitas portugueses que llegan al Japón del siglo XVII en misión para intentar introducir el cristianismo en el país.
En el lejano país se tendrán que enfrentar a la persecución que viven los cristianos, que se ven obligados a vivir bajo tierra hasta la Rebelión Shimabara.
Esta no es la primera vez que una película se estrena antes en el Vaticano ante una audiencia limitada, y principalmente formada por clérigos, antes de su lanzamiento mundial, pues en 2006, Navidad: La Historia, dirigida por Catherine Hardwicke, se exhibió ante 7 mil personas, aunque el papa Benedicto XVI no asistió.












