El periodismo narrativo o de no ficción vive su momento de esplendor, lo confirman cada día las páginas de diarios y revistas, las plataformas digitales, los soportes multimedia y las decenas de nuevas herramientas que los cronistas y periodistas han encontrado para desde ahí contar los dolores, las corrupciones, las violencias, las historias y las realidades de los países hispanoamericanos, territorio que conoce y escudriña como pocos Jorge Carrión, escritor y doctor en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
En el décimo aniversario de su edición original, acaba de reeditar en México con Almadía su antología de no ficción Mejor que ficción. Crónicas ejemplares, con un nuevo prólogo y cinco nuevas voces, entre las que se encuentran Mónica Baró, Sabrina Duque, Cristina Rivera Garza y Marcela Turati. “En estos 10 años que han pasado desde la primera edición creo que se ha acabado de imponer una suerte de paradigma documental, se ha multiplicado el consumo de relatos documentales, autobiográficos o no, desde las historias que cada uno cuenta en sus redes sociales o hasta series de Netflix, docuseries o reality shows”, señala en entrevista Carrión, quien forma parte del cartel literario que ofrecerá la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.
¿En 10 años hay nuevas formas de contar decenas y centenares de historias?
Creo que se ha impuesto esa idea de que la no ficción es tan interesante, tan atractiva, tan comercial como la no ficción y en ese marco general de ese paradigma documental la crónica se ha seguido desarrollando en diferentes formatos, desde la crónica muy breve publicada en un diario, hasta la crónica más extensa publicada en revistas impresas o revistas digitales, hasta la crónica de largo aliento publicada en formato de libro.
¿Nuevos cronistas con nuevas plataformas para las historias?
Es muy interesante cómo en estos 10 años han ido surgiendo nuevas voces, nuevas miradas que trabajan la crónica con un altísimo nivel literario y de exigencia en el reporterismo. El libro no puede tener más páginas, de modo que no podía añadir más nombres, esta edición la he actualizado con cinco nuevas cronistas, pero podría haber incluido a Josefina Licitra, de Argentina, o a Joseph Zárate, de Perú, que forman parte de esta nueva generación de escritoras y de escritores que están trabajando y aportando muchísimo a la crónica desde cierta juventud que le da esperanza al género, porque significa que ellos van a seguir aportando cuando ya no estén los senior, que van a ir biológicamente desapareciendo.
¿Diferentes estéticas y formas de contar la realidad?
La intención es que la antología sea de lo más variada y representativa posible, hay sobre todo cronistas de México y de Argentina, que me parece que son las dos potencias más fuertes actualmente de la no ficción. En el prólogo de hace 10 años. los nombres de los cronistas más importantes en activo eran Leila Guerriero, Martín Caparrós y Juan Villoro, lo siguen siendo, dos argentinos y un mexicano, seguramente la cronista viva más importante es Elena Poniatowska y es mexicana, de manera que México y Argentina están muy representados porque son muy importantes. He añadido un pasaje de la no ficción de los últimos años, que es El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza, porque era un modo de incluir la historia oral de la gran Premio Nobel de la crónica que es Svetlana Aleksiévich. Rivera Garza adopta el modelo de Svetlana para incluir voces dentro de su libro y yo extraigo un pasaje para mí antología.
¿La tecnología ha ampliado el potencial?
Se están contando historias reales en forma de hilos de Twitter, en hilos de Instagram, uno de los mejores relatos de no ficción, extraña, pero no ficción al fin y al cabo, se llama Eva Stories y fue la historia de una niña durante la Segunda Guerra Mundial, judía que narraba una historia real pero como si tuviera un móvil y lo fuera contando a través de Instagram. De los proyectos actuales que más me interesan, uno es Forensic Architecture, que es una agencia de arte y antropología y arquitectura que trabaja derechos humanos y ellos muestran las historias a través de artefactos digitales. De modo que sí hay mucha experimentación e innovación y nuevas formas de contar lo real.
¿Aparece tu libro en un momento de asesinatos y acoso a periodistas?
No es causal el Premio Nobel de la Paz a María Reza; los periodistas están señalando públicamente lo que hace Bukele, Bolsonaro. El periodismo como parte de una dimensión ética de la realidad es muy incómodo para el poder que es autoritario y nada autocrítico; el problema es que el Presidente de México está también señalando a periodistas y eso es algo peligrosísimo, habría que intentar respetar siempre la independencia del periodismo porque es una de las válvulas de regulación de la democracia.











