Se refugia en las “Sonatas de la guerra”

Daniela Liebman.
Daniela Liebman.

Mientras se intensifica el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, la pianista mexicana Daniela Liebman se sienta al piano e interpreta la “Sonata No. 8”, de Serguéi Prokófiev, para comprender un poco la realidad que en este momento la envuelve. La pieza, dice en entrevista con Excélsior, forma parte de la serie Sonatas de la guerra que Prokófiev escribió en 1939, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

“Cuando veo lo que está ocurriendo me cuesta trabajo alejarme, porque es algo tan trágico y, si lo hiciera, sentiría que lo estoy ignorando. Y no puedo hacerlo. Es algo muy grave que tenemos que reconocer, procesar y aprender”, abunda la intérprete que volverá a México el 8 y 9 de abril para tocar con la Orquesta Sinfónica del Estado de México.

Además, adelanta que existe la posibilidad de recuperar el tour que realizaría en México en 2020, cancelado a causa de la pandemia. “Aún no hay información confirmada, pero he escuchado que podrían reprogramarse las fechas para la segunda parte de este año, es probable que alrededor de octubre próximo, pero vamos a esperar”, comenta.

Pero antes de esto, Liebman tendrá su primer concierto del año, el 5 de marzo, con la Orquesta Northwest. Y también viajará a Brasil los días 12 y 13 de mayo para tocar con la Minas Gerais Philharmonic Orchestra, bajo la batuta de Fabio Mechetti. En todos estos conciertos, la joven intérprete interpretará el “Concierto No. 22” de W. A. Mozart y ella misma explica lo que significa esta obra en su repertorio.

“La compuso en 1785, en una época donde él tenía mucha popularidad en Viena y, al mismo tiempo, escribía ‘Las bodas de Fígaro’. Así que disfruté aprenderme este concierto porque realmente suena como una ópera para mí, tiene mucha coloratura, muchos personajes y fácilmente me transporta al tiempo de Mozart”, indica.

“Hace unos días estaba con una amiga tocando algunas arias de Mozart en el fortepiano, que era el instrumento que Mozart utilizaba, y después de tocarlas en ese instrumento es impresionante cómo realmente te transporta a otro tiempo, a otro mundo, es como ver una serie de televisión que luego de un buen rato sientes que estás en esa época, con los personajes”, añade.

Luego de esa experiencia, logró entender mejor a Mozart: “Eso es lo especial de la música, que no importa dónde fue compuesta o en qué tiempo, porque siempre significa lo mismo, contiene las mismas emociones, que es algo súper universal”.

¿Hay algún compositor mexicano que le haga sentir la misma experiencia?

Definitivamente, Manuel M. Ponce. Me encanta tocar su música y quisiera tener más piezas en mi repertorio. Quisiera aprender más. Porque cuando toco música mexicana, en especial la de Ponce, me permite regresar a México.

La experiencia de ingresar a Juilliard fue un sueño, porque es una de las escuelas a nivel internacional más difíciles para ingresar. Así que me siento tremendamente afortunada de haber sido aceptada.

¿Cuándo realizará su siguiente grabación?

No lo sé. Creo que la entrada a Juilliard me cambió la perspectiva de mis interpretaciones. Tenía planeado grabar un nuevo disco en el verano y ahora no sé qué va a pasar. Estoy tratando de eliminar cualquier límite y me estoy permitiendo soñar. Por primera vez estoy aprendiendo a creer en mí lo suficiente como para trabajar duro y alcanzar mis sueños. Espero que en estos años por delante pueda alcanzar alturas que antes no creía posible para mí misma.