Es miércoles, son casi las 5 de la tarde, la vida es común en el parque central de San José Terán, al poniente sur de la capital chiapaneca, mientras que por una bocina se invita a todos los colonos a presenciar la obra Los monólogos de la vagina de Eve Ensler, bajo la dirección de Samuel Chan Miles.
María Enriqueta Burelo Melgar, que permanece sentada en una de las bancas y que tiene a su cargo la Secretaría Municipal de la Mujer, indicó que este es un ejercicio para que las mujeres que asistan a ver la obra y conozcan sobre la violencia sexual y cómo combatirla.
Por otro lado Samuel Chang Miles dijo que monta este monólogo una vez al año, generalmente cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y que en esta ocasión fue contactado la licenciada María Enriqueta, con la finalidad de abrir un poco más el panorama en estos lugares que tienen el foco encendido en lo que respecta a la alerta de género. Sostiene, además, que la obra es muy entretenida, divertida, educativa y dramática, y ayuda a romper muchos tabúes.
En el caso de la presentación de Los monólogos de este año, que se realizó en el Museo de la Ciudad, Chan Miles incluyó la participación de hombres en la puesta en escena, ya que para él era prioridad incluirlos en la obra, pues también ellos deben aprender sobre la vagina. Sin embargo, para este ciclo de presentaciones están actuando solo mujeres.
Explicó que la planeación de este proyecto fue de solo 15 días, aunque generalmente montar una obra requiere más tiempo. Acerca del permiso de montaje de la obra, que pertenece a Ocesa, subrayó que todas las funciones son completamente gratuitas, que “no se cobra ni un solo peso por cada función, ya que este es un proyecto sin fines de lucro”. Destacó que quizás el otro año viajen con estas funciones a Comitán, Tapachula y Tonalá, para ver qué es lo que sale. Ya probaron suerte en San Cristóbal y les fue muy bien, pero al ser un proyecto completamente gratis, el gasto para ellos es mayor, por lo que buscan patrocinios.
Contó que la audiencia ha sido diversa, pues en las funciones ha habido niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, quienes siempre los han recibido muy bien, pero ellos no están acostumbrados a trabajar con este tipo de público que es muy sorpresivo.












