La exposición “Semillas de vida. La sexualidad de Occidente”, que actualmente se encuentra en el Museo Regional de Tuxtla Gutiérrez, cuenta con piezas cuya antigüedad oscila desde los 500 años antes de nuestra era hasta antes de la llegada de los españoles. Es decir, una etapa de alrededor de 2 mil años.
En palabras de Daniel Ruiz Cancino, curador de la muestra, una de las muchas concepciones que se le puede dar a la exposición es la del “agua terrestre como parte de lo femenino; el agua como el líquido vital que sirve y ayuda para que la producción agrícola sea constante y los alimentos y el sustento nunca falten”.
La colección reúne un total de 61 objetos que muestran el cuerpo femenino y masculino de una forma natural, para ofrecer un panorama sobre la concepción de la sexualidad en el occidente mesoamericano, que comprende los actuales estados de Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit.
“Las piezas aluden a la sexualidad en cuanto a lo que parece ser que en el occidente quieren manifestar los artesanos y las sociedades. Es esa distinción de lo que es lo masculino y lo femenino lo que plasman en piezas escultóricas como las que tenemos aquí, principalmente en barro y en piedra”, indica Daniel Ruiz.
“Son piezas que han sobrevivido a la invasión española cultural y a la idea occidental, pero no son explícitamente de la sexualidad sino que la interpretación que podemos dar es que es un aspecto en el cual manifestaban la sexualidad vista desde la cuestión que ellos tenían de distinguir lo corpóreo femenino o masculino y buscan una unión a eso, para darle continuidad al universo y a la vida”, expresa.
De igual forma, destaca que sería “erróneo darle un sentido a la exposición basado en la connotación moderna de lo que entendemos como sexualidad, más allegado a la pornografía, sino que más bien la exposición se refiere a una concepción ideológica sobre de cómo ellos reflejan la manera de concebir el mundo y con base a eso le daban generación a la vida”.
Daniel Ruiz, quien es investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, lleva trabajando cinco años en esta investigación: se tardó un año en montar la exposición y lleva cuatro recorriendo el país con la misma. Ha estado en espacios como el Museo del Templo Mayor en la Ciudad de México, Museo de las Culturas de Oaxaca, Museo Maya de Cancún y el centro cultural de los Altos de Chiapas.
Por su parte la directora del Museo Regional de Chiapas, Fanny López Jiménez, agregó que esta es la última exposición que albergará el recinto este año.












