"Hay quienes aseguran que ser feminista es algo del pasado, y lo peor es cuando eso lo piensan y lo dicen algunas mujeres. Pero a quienes duden de la vigencia de la lucha feminista habría que recordarles que las mujeres en general ganamos un 17 por ciento menos que los hombres por el mismo trabajo. O que sólo hay una mujer por cada cuatro hombres en los gobiernos del mundo. O que fuera de los países del mundo de Occidente que viven confortables, una de cada diez mujeres fallece por complicaciones en el embarazo y el parto. Y como colofón, que dos tercios de las féminas del mundo sufre violencia de género; sólo en nuestro país fueron asesinadas más de mil mujeres entre enero del 2007 y junio de 2008, según informe del Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio (OCNF).
A veces perdemos la perspectiva porque afortunadamente la sociedad en que vivimos ha cambiado y hoy, al menos sobre el papel, la igualdad entre hombres y mujeres es un hecho. Pero insisto en que sólo sobre el papel, porque en nuestro país las diferencias salariales entre hombres y mujeres son reales, como lo es que las mujeres aún no ocupen más puestos de responsabilidad.
Todos sabemos que para muestra basta un botón, como lo recién sucedió en el ejido Bella Vista, municipio de Frontera Comalapa, en donde expulsaron de la comunidad las autoridades ejidales a cinco mujeres por estar casadas con forasteros simplemente porque son ""usos y costumbres"", o a aquellas a las que se les niega incluso conducir un coche, o ensenar el rostro, o decidir cómo y con quieren vivir, porque hay países donde el adulterio se paga con la lapidación, y a las mujeres se las valora por los metros de tela con que se tienen que cubrir.
Los medios de comunicación mencionan constantemente la inseguridad que nos asecha en las calles, estamos temerosos de vivir, a eso aumente que la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar que se considera desde hace siglos un asunto ""privado"" entre el maltratador, la víctima y la familia inmediata. Las organizaciones de mujeres exigen desde hace décadas que la violencia doméstica sea tratada como un crimen y una violación de los derechos humanos de la mujer. En todo el mundo, en todas las clases sociales, razas y castas, en todas las religiones y regiones, hay hombres que someten a sus parejas a violencia física o psicológica, o a ambas. La mayor parte de la violencia que sufren las mujeres es obra de los hombres con los que éstas conviven.
A mi me parece que ser feminista hoy es casi una obligación para todas las mujeres y todos los hombres que tenemos la suerte de vivir en sociedades que va avanzado paso a pasito hacia el principio de igualdad. Porque los iguales lo somos en derechos y obligaciones, no en raza, sexo, cultura, capacidades físicas o intelectuales, ni creencias religiosas. Es una cuestión de respeto a los Derechos Humanos y por tanto a la dignidad de las personas. Ni más ni menos.
"











