El escritor Sergio Ramírez, premio Cervantes 2017, presentó ante un seducido público en Managua Ya nadie llora por mí, una apasionante novela negra en la que devela las tramas del poder y la corrupción de la Nicaragua contemporánea.
La obra, escrita con la picardía típica del nicaragüense, refleja a través de personajes extravagantes “al país que tengo en mi memoria”, que es “lo que leo a diario en los periódicos, las conversaciones que tengo, mi observación directa” de Nicaragua, dijo Ramírez ante cientos de admiradores en la Universidad Centroamericana (UCA).
“Es lo que alimenta esta novela, y para crear los personajes no tengo más que extender la mirada alrededor de lo que me rodea”, agregó el laureado escritor, que fue ovacionado durante la presentación del libro, de la editorial Alfaguara.
“Uno no puede crear una Arcadia donde no existe”, explicó, señalando que la novela lo que hace “es exhibir a los personajes que mueven el paisaje y dejar que el lector saque sus propias conclusiones”.
Ramírez, quien colaboró activamente con el Frente Sandinista (FSLN, izquierda) en la lucha contra la pasada dictadura somocista, fue entre 1985 y 1990 vicepresidente de Daniel Ortega, quien retornó al poder en Nicaragua en 2007.
Tras las presidenciales de 1995, en las que se postuló sin éxito como candidato de la disidencia sandinista, Ramírez decidió abandonar la política, en la que aprendió “bastante sobre los secretos del poder”, según contó en una entrevista.
En esta nueva novela, Ramírez plantea los conflictos de su protagonista, el inspector Dolores Morales, un exguerrillero y expolicía que en la novela anterior, El cielo llora por mí, es dado de baja tras capturar a importantes capos de la droga.
Es “un personaje un tanto neurótico, a veces bastante contradictorio que tiene un fundamento ético que quizás ningún policía del mundo enfrente, porque viene de una lucha guerrillera y sigue creyendo en los ideales que defendió”, explica el también premio Alfaguara 1998 con Margarita, está linda la mar.












