Shonda Rhimes vuelve al mundo del streaming

En la televisión tradicional Shonda Rhimes es algo así como una reina Midas de las series, su popularidad creció gracias al éxito que tuvieron Grey’s anatomy y Scandal, situación que Netflix buscó replicar en su plataforma, por lo que se llevó a la afamada productora a su servicio.

Rhimes sorprendió con Bridgerton, que se convirtió en un suceso en 2020, no sin antes causar polémica por describir la historia de un hombre aristócrata de raza negra en el siglo XIX, obviando las condiciones de esclavitud y segregación de la época. Shonda dice que si bien no tiene una fórmula para el éxito, suele llevar a la pantalla historias que sean actuales, que toquen temas que ella ve en la calle y con los que la gente se pueda identificar.

En el caso de su primer éxito en Netflix, sin importar si se tergiversa la historia, pues su idea es reinventar las narrativas, es decir, jugar con la ficción para mostrar una realidad más ideal que normalice en nuevas generaciones las diferencias, una apuesta que le valió críticas de todo tipo.

“Realmente trato de hacer un programa que me gustaría ver. Si no quiero verlo, no sale en el programa. Me gusta crear shows en los que se discuta la raza y la sexualidad, darle visibilidad a las minorías y que las minorías tengan un papel principal”, dijo.

Rhimes creó en 2005 su empresa Shondaland, con la que ha producido la mayoría de sus trabajos, mismos que desde hace un par de años se transmiten por el servicio de Netflix. “Hacemos tres programas en producción a la vez, a veces cuatro. El presupuesto para un episodio de una cadena de televisión puede oscilar entre los tres y los seis millones de dólares, digamos cinco. Un nuevo episodio hecho cada nueve días, multiplicado por cuatro programas, así que cada nueve días, eso es un valor de 20 millones de dólares en televisión”, detalló.

Rhimes era una de las productoras más prolíficas de la cadena ABC, con quien realizó los populares shows Grey’s anatomy y Scandal. Por ello, cuando Netflix la quedó en sus filas la negociación no fue sencilla. Con un contrato de cuatro años recientemente renovado, en el que ganará 150 millones de dólares con un bono que podría valer 200 millones adicionales, es la showrunner mejor pagada de la televisión y es una de las creadoras más influyentes que ha trabajado. Bridgerton, de 2020, supuso su entrada con el pie derecho a los servicios streaming, algo que espera repetir el 11 de febrero con Inventing Anna, sobre la historia verdadera de Anna Delevy, una chica rusa que burló a las autoridades estadounidenses y a la élite de Nueva York.

Para la productora, este nuevo show habla sobre una estafadora pero también sobre los deseos de poder, ambición y el hambre de fama. “Ella convenció a todos que era una heredera y todos a su alrededor lo asumieron y no preguntaron más. Esto habla un poco de cómo en estas esferas de poder, cuando estás dentro, estás dentro, pero entrar no es sencillo”, dijo.