A una novela se le perdona todo menos el aburrimiento, asegura el argentino Federico Axat (1975). Sus estudios de ingeniería hoy son cosa del pasado. Con cuatro libros publicados, La última salida (Destino), el más reciente, pisa fuerte en el género del thriller psicológico.
Admirador de Stephen King y del cine de Scorsese, el narrador va rumbo a convertirse en un best seller. Sus libros se traducen a cada vez más idiomas y los derechos de su nueva novela ya fueron adquiridos por un estudio de Hollywood.
Es así como narra la historia de Ted, un hombre adinerado que pese a tenerlo todo, un mal día decide quitarse la vida. A punto del suicidio su vida cambia de manera intempestiva. Axat aboga por la literatura de entrenamiento. Su máxima es obedecer al instinto y sorprender al lector. El escritor argentino manifiesta que en “el pulso es lo más importante en una novela de suspenso psicológico”.
Es firme en su opinión de que “a los autores se nos puede perdonar alguna licencia, ‘un error’, pero nunca una falla en la trama porque es el sostén principal, el motor del libro. Si la historia aburre, fracasaste. No hay estilo ni personaje que te salve. Mi forma de escribir carece de una planificación excesiva, prefiero descubrirla sobre la marcha, el instinto me dicta el rumbo de la trama”.
Acerca de sus inicios como escritor, expone: “Empecé a escribir a los 16 años. Siempre he sido lector. Un día sin planearlo me puse a escribir y me seguí pero nunca me lo planteé de manera profesional. Un día terminé una novela, se la mostré a conocidos y les gustó. Me animaron a enviarla a las editoriales. Lo hice y las puertas se fueron abriendo poco a poco. En los últimos años me he dedicado de lleno a esto y mi aprendizaje se cristaliza en La última salida, un libro que ha superado todas mis expectativas”.












