Casi veinte años después la gran película de Hollywood sobre el atentado del 11 de septiembre no existe, y se debe a que lo que vimos aquel día en la televisión ya se parecía demasiado a una.
De hecho, Quentin Tarantino declaró que los atentados no le habían impresionado demasiado porque acababa de ver una película hongkonesa, Purple Storm, en la que un rascacielos gigantesco saltaba por los aires.
Enseguida Hollywood empezó a borrar cualquier escena que evocara el 11-S para que la realidad no volviera a empeñarse en superar a la ficción. Película que recordaba a los atentados, película que era editada, archivada o abandonada en producción. La lista es interminable: Zoolander, Serendipity, Stuart Little 2 o Men in Black.
El estreno de Daño colateral se retrasó varios meses porque incluía un atentado terrorista en Los Ángeles; la escena de Solo en casa 2 en la que aparecen las Torres Gemelas fue editada en varios canales de televisión; incluso el final original de Lilo y Stitch, en el que este último se paseaba con un Boeing 747 alrededor de unos edificios, fue eliminado y sustituido por uno menos perturbador.
Hubo que esperar hasta 2006 para que se estrenara la primera película sobre los atentados del 11-S: United 93, sobre los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines que se enfrentaron a los terroristas que planeaban estrellarlo contra el Capitolio. La película ganó varios premios e incluso recibió dos nominaciones a los Óscar, pero no era una sobre las Torres Gemelas: el avión cayó sobre un campo de Pensilvania.
También en 2006, Oliver Stone estrenó World Trade Center, una cinta tan ambiciosa como fallida sobre los policías que quedaron atrapados bajo los escombros de las torres.












