La comunidad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) dio a conocer que José Antonio Romero Tellaeche, designado como director de esa institución por María Elena Álvarez-Buylla, directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cometió actos de intimidación y hostigamiento en contra de un estudiante que le dijo “director espurio”.
“Al medio día de hoy, José Antonio Romero Tellaeche, quien se afirma como director del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A. C. (CIDE), hostigó a un estudiante por manifestar de manera respetuosa su inconformidad ante su imposición, utilizando para ello a Óscar García, Rodrigo Aliphat y Luis Alberto Ruiz (personal contratado por él), y al Servicio de Protección Federal (corporación policial dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana)”, indicó la comunidad de ese Centro Público de Investigación.
A través de un comunicado, la comunidad del CIDE detalló que el estudiante en cuestión prefería no dar su nombre por “miedo a mayores represalias”, esto porque “se encontró con Romero, García y Aliphat en el pasillo frente a la Dirección General mientras realizaba sus actividades académicas”.
“Al verles, el estudiante los saludó respetuosamente diciendo ‘buenas tardes, espurio’, sin detener su marcha. En respuesta, Romero se acercó al estudiante de manera confrontativa exigiendo su nombre y acusándolo de ser ‘un porro contratado por la UdeG (Universidad de Guadalajara)’. El estudiante trató de conservar la calma y se negó a dar otras explicaciones más allá de recordar la definición de espurio: ‘ilegítimo o no auténtico’, y continuó caminando para ingresar al edificio de la División de Estudios Internacionales (DEI), ubicado a más de 50 metros de la Dirección”, relatan.
Sin embargo, Romero así como sus asistentes le siguieron hasta el edificio de la DEI, donde el alumno se refugió en los sanitarios durante un par de minutos. “Mientras Romero esperaba en el vestíbulo, García y Aliphat se dividieron para buscarlo en los pasillos. Al intentar salir, el estudiante se encontró nuevamente con Romero y él trató de tomarle una foto con su celular. Entonces, el estudiante intentó tapar con su mano el lente de la cámara y le expresó que no daba su consentimiento de ser fotografiado. También le recordó que siendo autoridad no podía tener un comportamiento tan reprobable”, señalan.
Romero respondió: “Estás abusando de tu vulnerabilidad para querer hacer tu voluntad”. Y “ordenó al personal a que llamara al Servicio de Protección Federal”. La comunidad cideíta relató que “el director espurio, así como García y Aliphat, se retiraron del lugar cuando llegaron dos policías y Luis Alberto Ruiz, abogado del CIDE también contratado por Romero”.
De inicio, “Ruiz menospreció el miedo que sentía el estudiante y defendió la actuación de Romero al asegurar que el alumno había sido ‘ofensivo’. Ante el ruido provocado, algunos profesores de la división salieron de sus oficinas para averiguar lo que sucedía y defendieron al estudiante. Hasta ese momento se retiró la policía y el abogado cambió el tono asegurando que ‘solo quería mediar’ la situación”, agregan.
Detallaron que el CIDE cuenta con un Código de Ética en el que está contemplado un proceso “en caso de que un integrante de la comunidad considere que ha sido ofendido, así como el tipo de sanciones que pueden ser aplicadas según el caso”.











