Silvia Pinal, de niña estúpida a diva

“¡Eres bruta, eres estúpida!”, escuchó Silvia Pinal, de entonces 17 años, en sus primeras apariciones en un set cinematográfico. El productor Miguel Contreras Torres la había seleccionado para el elenco de Bamba, donde interpretaría a una joven embarazada por el antagónico. Era un papel regular, lo suficiente para ser anunciada en los créditos, pero el cineasta también era abusivo con ella.

“¡Fue muy grosero conmigo ese viejo horroroso! Me regañaba mucho, digo, yo estaba muy verde, lo reconozco, pero de eso a que me gritara y regañara, era por ser violento. Cuando uno empieza y no se sabe cómo hacer algo y sólo te insultan, entonces te pones peor”, recuerda la actriz.

Era 1949 cuando Pinal saltó al cine y su nombre comenzó a promoverse en la cartelera de periódicos. El 26 de mayo de ese año salió en El pecado de Laura, al lado de Abel Salazar y Meche Barba, con quienes no convivió tanto en ese momento. Los ya extintos cines Bucareli y Atlas, ambos en la Ciudad de México, se peleaban por el público, ante cintas como Tres lanceros de bengala con Gary Cooper y La mundana, protagonizada por Marlene Dietrich.

Una semana después, el 2 de junio, entró a cartelera la ya mencionada Bamba, donde las estrellas eran Carmen Montejo y Tito Junco. “¡Qué espantoso!”, bromea Pinal al recordar que esta semana se cumplen siete décadas de su entrada a la pantalla grande.

“Esas primeras películas fueron difíciles, me decían que llorara y pues no tenía ganas, entonces me decía el señor Torres que no se trataba de tenerlas, sino que debía hacerlo”, narra la actriz.

“No es que quisiera entrar al cine, lo hice porque era lo mejor que podía hacer; en aquel momento yo estaba haciendo teatro, empecé en el Ideal (en la capital mexicana) haciendo papelitos chiquitos y luego cuando empecé con cosas mejores, fui subiendo; la televisión entonces estaba muy verde”, señala.

El centenario

Desde su lanzamiento en salas, Pinal contabiliza un centenar de filmes en los cuales ha trabajado con todos. Lo hizo con Pedro Infante, a quien le gustaban los tamales y no le importaba comerse todos, dejándola sin comer, pues ella estaba ocupada rodando sus escenas.

“Era un tragón y divertido, con él nunca hubo nada más que amistad”, comenta la anfitriona de Mujer, casos de la vida real.

Fue dirigida por Luis Buñuel en El ángel exterminador, para la cual no se bañó por varios días para dar realismo al personaje, y Viridiana, censurada en España por su temática de incesto. En la cinta Tercera llamada, Pinal echó mano de su pequeña perrita para estar frente a la cámara de cine.