Con tres conciertos conmemorativos, la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) celebra 45 años de su fundación. En 1978, la OSM realizó sus primeros conciertos, bajo el auspicio de la Facultad de Ingeniera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ahora, esta agrupación de la sociedad civil ha llegado más allá de los muros de la Universidad, obteniendo cada vez más reconocimiento internacional, dijeron, en rueda de prensa, Carlos Miguel Prieto, director musical de la OSM, y Luis Antonio Ascencio, presidente del Patronato de la Academia de Minería.
El primero de estos conciertos será el 21 de junio, a las 20:00 horas, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario y su programa se conforma por obras como “Capricho español”, de Nikolái Rimski-Kórsakov, y “Concierto para violín y orquesta”, de Erich Wolfgang Korngold, en el que el solista es Philippe Quint, al violín —dicha obra de Korngold con la actuación de Quint fue grabada en 2010 y mereció una nominación al Grammy por Mejor interpretación solista con orquesta—. El programa cierra con la Obertura de la opereta El murciélago, Polca Bauern, Voces de primavera, Bajo rayos y truenos y Marcha española, de Johann Strauss.
Para la celebración, Minería tendrá sedes alternas: la primera es el Teatro Ángel y Tere Losada del Centro Cultural Mexiquense Anáhuac, el 22 de junio, a las 20:00 horas, con un programa similar al del primer concierto, salvo que la pieza de Korngold se reemplazó por el Scaramouche Op. 165, de Darius Milhaud, con la presencia del saxofonista Rodrigo Garibay, y el Adiós, Nonino, de Astor Piazzolla.
La tercera sede es el Centro Cultural Teopanzolco en Cuernavaca, Morelos, el 23, a las 19:30 horas, con un programa idéntico al del Centro Cultural Mexiquense. Además se anunció la temporada de verano que año con año, en palabras de Prieto, se consolida como la temporada fuerte.
La conforman nueve programas y 19 conciertos de compositores internacionales y mexicanos como Strauss, Ravel, Stravinski, Mozart, Chaikovski, Revueltas, Beethoven, Mendelssohn, Schumann, Brahms, Prokófiev, entre otros. El estreno mundial de las obras que la OSM le comisionó a Diana Syrse, compositora mexicana, radicada en Alemania y que, explica Prieto, tiene un enorme éxito y una voz única —“siempre he querido trabajar con ella”, dice—, así como de “Altar de bronce”, de Gabriela Ortiz, con Pacho Flores en la trompeta; y el estreno nacional de “Porcelana de oro”, de Cristóbal Maryán.
Dos de estos programas los dirigirán Julian Rachlin e Iván López Reynoso. Las obras fueron seleccionadas a la manera de un homenaje velado a los fundadores y exdirectores de la OSM que Prieto asocia con ciertos clásicos de la música occidental: entre otros, los ambiciosos poemas sinfónicos de Strauss, como Vida de héroe y Don Quijote, y la Consagración de la primavera, de Stravinski, un punto y aparte que le abre las puertas a las exploraciones musicales del siglo XX e incluso al jazz, concluye Prieto.












