"Verónica Huesca * CP. La escritora chiapaneca María de los Ángeles Grillasca Murillo presentó su libro ""Laca chiapaneca, ensayo de una singular aventura"", en el cual narra los orígenes de esta labor artesanal, su proceso y la comercialización de los trabajos laqueados.
María Grillasca nació en la ciudad de Tapachula, Chiapas, el 24 de mayo de 1942. Estudió fotografía artística en la Casa de la Cultura de esa ciudad y participó en un taller de literatura y redacción en Córdoba, Veracruz.
Ha publicado cuentos en revistas culturales de Veracruz y la Ciudad de México. Durante 10 anos ha tomado clases de laqueado con la maestra Martha Vargas Molina en Chiapa de Corzo.
Historia de la laca
Es esta localidad el único lugar del estado donde se trabaja la laca, y su producción es de tipo local. Antiguamente casi toda la población se dedicaba a esta actividad artesanal, pero en nuestros días es el barrio de San Jacinto el que se distingue por conservar la tradición.
La laca de Chiapa ha conservado sus componentes primarios, sobre todo en lo referente a ingredientes y técnicas que, son iguales a las que se usaban en el México precolombino, ya que el procedimiento útil y ornamental de recubrir los toles y jícaras formaba parte del mundo maya. Sin duda alguna, se puede decir que la laca chiapaneca es el vínculo de unión entre las lacas del sur y centro de México y las lacas centroamericanas.
Para elaborar el maqueo o laqueado se utiliza la grasa de axe derretida y tierra caliza regional llamada caliche, la cual se prepara reduciéndola a talco y entonces recibe el nombre de tizate.
Actualmente, el decorado es de flores regionales como las amapolas, dalias, margaritas, rosas, clavelinas y claveles. Según la disposición de las flores, el dibujo es en forma de guirnalda, bejuco, ramillete, tapete o florero.
Para elaborar los dibujos se utilizan pinturas al óleo de vivos colores, e incluso se puede pintar el dibujo de un solo color. Algunos de estos óleos son fabricados por las artesanas.
Elementos básicos
Las materias primas utilizadas son propias de la región (como el tizate, que es de origen mineral, y el axe, de procedencia animal), exceptuando los pigmentos vegetales y minerales para tenir la tierra, que han sido remplazados por los de origen industrial.
Del árbol del guacal son la jícaras, los guacales y diversos tamanos de morritos, llamados también bochitos, que se usan como vasos. En madera se trabajan las máscaras de parachicos, bateas, baúles y cofres; así como grandes nichos o camarines para uso de imágenes religiosas.
Nunca se ha podido precisar con exactitud cuándo o en qué momento se originó en Chiapa de Corzo esta expresión artística; sólo hay resenas y piezas que permiten establecer que este centro artesanal estaba ya activo por lo menos a mediados del siglo XIX.
Una realidad son sus orígenes prehispánicos, como lo atestigua el xicalpestle laqueado y dibujado que fue encontrado en la cueva de La Garrafa en Chiapas.
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