Solo me interesa la buena información

Solo me interesa la buena información

“Nadie me va a ganar la noticia de mi muerte, porque voy a morirme aquí en este sillón”, dice, entre broma y verdad, Pati Chapoy mientras observa el set de Ventaneando, emisión que encabeza desde hace 30 años y que marcó un parteaguas en el periodismo de entretenimiento.

Puede parecer una frase exagerada, pero quienes han trabajado con la conductora (cuyo debut fue apadrinado por Raúl Velasco a finales de los años 70) reconocen la importancia que el oficio informativo tiene en su vida profesional. “Hice el primer noticiero de espectáculos de este país. Raúl Velasco me enseñó los entretelones de lo que es una producción televisiva y me dio la confianza para hacerlo, en una época en la que no existía ninguna mujer dentro de una producción”, recuerda Chapoy.

Todo ese conocimiento, y más, adquirido en la radio y la televisión a lo largo de los años, lo volcó en el programa que marcó un quiebre al exponer, como nunca antes, los claroscuros de la vida de los famosos.

El 22 de enero de 1996, junto con Juan José Origel, Pedro Sola y Martha Figueroa, Pati Chapoy encabezó la primera transmisión de Ventaneando por Televisión Azteca, cimbrando una época dominada, entre otros factores, por los contratos de exclusividad.

Un formato con reglas

Desde entonces, las críticas a este tipo de programas han sido constantes, aunque Chapoy marca distancia, pues considera que, a diferencia de otros shows e incluso el trabajo de muchos influencers de hoy en día, Ventaneando ha privilegiado ejes periodísticos, como cotejar la información antes de que esta sea publicada. “Desde que empecé en Televisa, Emilio Azcárraga Milmo me llamó para decirme que tenía toda la libertad de hablar sobre los artistas, pero que tuviera cuidado: podía abordar la vida personal siempre y cuando el propio artista la hiciera pública. Si alguien comenta que se divorció, que se droga o que quiere viajar, entonces ya lo comentamos. Siempre con fuentes”, asevera.

Por esta razón, a Pati las críticas hacia su profesión no le pesan. Afirma que la clave ha sido no buscar fama en un medio en el que casi todos compiten por ganar atención. “Una parte de la disciplina que aplico es no andar buscando reconocimiento. Lo único que me interesa es dar buena información, nada más. Lo demás me sobra: de nada me sirve leer o escuchar comentarios, sean buenos o malos”, comparte.

Contra la inmediatez

A lo largo de tres décadas, Ventaneando ha sorteado también los cambios que la tecnología ha impuesto en los medios informativos. A ello, dice Chapoy, se ha adaptado, aunque sin renunciar a los límites de antaño. “La información vuela; es más que inmediata. A veces, mientras estás diciendo algo, ya ocurrió otra cosa. Nos pasa a todos. Y sabiendo que esa información se detona con una rapidez tremenda, elegimos qué es realmente lo importante”, asegura la conductora, quien actualmente tiene 76 años.

De hecho, Pati no imagina a influencers ocupando los espacios que hoy tienen Linet Puente, Mónica Castañeda, Ricardo Manjarrez, Rosario Murrieta o Pedro Sola en la sala de su set. “No conozco a uno que esté aportando algo verdaderamente interesante. Quienes sí aportan ya tienen su mundo resuelto, y te puedo hablar de Juanpa Zurita, El Escorpión Dorado o Luisito Comunica. Pero esa parte simplemente no tiene cabida en ‘Ventaneando’”, dice. “Este es un programa periodístico, nada más periodístico, que a veces cae en géneros como la columna, a veces en el artículo y a veces en la entrevista. Y para desarrollar eso se necesitan profesionales”, remarca.

Aunque es consciente del paso del tiempo, en especial tras la muerte de colegas como Daniel Bisogno, Pati dice seguir desde hace años una filosofía de vida bien anclada en el presente.