La editorial Renacimiento publica una obra inédita de Elena Fortún, El pensionado de Santa Casilda, novela “visionaria” que trata la “problemática relación entre cuestiones de concepto de género y sexo” escrita por la autora de Celia en su exilio en Argentina.
Así lo explica la codirectora de la Biblioteca Elena Fortún, Nuria Capdevila-Argüelles, quien reconoce que esta obra no se publicó una vez fue escrita por las complicaciones que podía suponer para la autora esa temática homosexual. “Tenía que esperar su momento histórico, pero ahora demuestra lo increíblemente visionaria que era al tocar temas tan candentes”, ha defendido.
El pensionado de Santa Casilda cuenta la historia de unas jóvenes internas de colegio de monjas empeñadas en escribir colectivamente un libro. Transitan de la adolescencia a la vida adulta en un Madrid belle époque en el que surgen y con frecuencia se castigan nuevas formas de entender género, sexo y sexualidad.
En la novela se adivinan tanto los rasgos y las influencias de amigas como Victorina Durán como los trazos de la pluma de Matilde Ras, quien terminó el manuscrito inacabado. “Este libro es una de las dos novelas que Marisol Dorao —filóloga y biógrafa de Fortún— se trajo de América”, señala Capdevila, en alusión al otro inédito anteriormente publicado, Oculto sendero.
“Se trata de obras que en términos legales son textos huérfanos, puesto que desafortunadamente la soledad fue un ingrediente de la vida de Fortún”, expone la investigadora, recordando además que la autora de la saga de Celia quiso destruir estos dos manuscritos. “Lo pidió a una de sus amigas de Argentina por lo que podía conllevar para ella, pero gracias a que no le hicieron caso”.
A juicio de la antóloga, esta novela “prueba que Elena Fortún era muchísimo más que la autora de ‘Celia’: era una gran intelectual con una serie de ideas que se anticipaban a su época”. Fortún era “una escritora escondida detrás de su personaje, pero con estas nuevas obras vemos que el axioma de que el autor se convierte en un imán de significados que nos asoma a toda una época se cumple aún más”.
Al igual que algunas de sus compañeras generacionales de las letras españolas, fue una escritora a la que “se tuvo en muy poco valor” por la crítica y a ello se sumaba que ella “no escribía con ansias de encumbramiento”. “Francisco Nieva dijo de su obra que era un inteligente documento costumbrista y a mí me parece una gran definición”, añadió.











