"Fredy Martín Pérez/Corresponsal * CP. Los tancoyes (en tzeltal: cayó ceniza) no dejan de danzar.
Cubiertos bajo sus pesados jorongos de lana, botas, máscaras, adornos de bisutería, fotos de sus familiares, modelos y de equipos deportivos, han inundado el parque central de Villa de las Rosas, para bailar al son de la marimba, embriagados por el posh o cerveza.
Desde el pasado domingo, entre 300 y 400 tancoyes, de los cinco barrios y de las cuatro secciones, han cumplido con el ritual: bailar hasta el hastío, bajo el son de los ""zapateados"" o lo que ya es un himno en esta localidad: ""Viva Pinola"".
Hasta hace 30 o 40 anos, los tancoyes, tenían prohibido acercarse al centro de la población y lo que hoy se conoce como ""el carnaval"", se llevaba a cabo casi clandestinamente, en los antiguos barrios de San Antonio, Guadalupe y San Pedro, donde habitaban los tzeltales.
Bajo el temor de que fueran arrestados por los gendarmes, los tancoyes bailaban y se embriagaban clandestinamente, durante las visitas que realizaban a las casas de los ""alferes"", propietarios de imágenes religiosas que veneraban.
Actualmente los ""alferes"" han sido sustituidos por los ""capitanes"" y ahora éstos son los encargados de conseguir la marimba y los recursos para pagarles a los músicos.
En la festividad, que se considera ancestral en este municipio, los tancoyes, se vestían con una indumentaria similar a la que usan los policías, con gorras azules, corbatas y botas con polainas.
Ahora, la indumentaria ha cambiado. Los tancoyes, llegan a invertir en aguardiente y vestuario unos dos mil pesos, usan sombreros al estilo charro, pocos llevan las polainas y las máscaras originales han sido sustituidas por la de 'el muneco diabólico', Osama Bin Laden y Carlos Salinas de Gortari.
El Ayuntamiento, en poder del PAN, premió a los tres tancoyes con la indumentaria ""más original"" con premios de 700, 500 y 300 pesos.
A pesar de que toman cantidades exageradas de aguardiente, no se meten con la gente.
Este ano, el Ayuntamiento impulsó el carnaval, para que ""no se pierda la tradición"", pues en vez de que disminuya el número de tancoyes, cada ano va en aumento.
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