Tapachulteco muestra obra

"Víctor Dichy * CP. Con la alegría de regresar después de varios años al estado que lo vio nacer, Hernán Becerra Pino presentó su más reciente obra poética, titulada ""Donde muere el caracol"", en el Centro Cultural de Chiapas ""Jaime Sabines"", el jueves 4 de marzo.



Reseña de toda una vida

En entrevista, el autor oriundo de Tapachula, Chiapas, comentó que este libro es una recopilación de poemas que ha escrito a lo largo de su vida, incluyendo el poemario ""Pakal"", por cual el autor se hizo merecedor del Premio Ydalio Huerta Escalante, en el año 2009. ""Sabinianos"" es el segundo tema que aborda Hernán, y como él mismo comenta, son poemas dedicados al poeta mayor de Chiapas, Jaime Sabines. Becerra explicó cómo surgieron estos poemas: ""'Sabinianos' son poemas evocando a un buen amigo, Sabines. Lo visité muchas veces en la Ciudad de México; una noche, estando en un pueblito en la Sierra Gorda de Querétaro, me dormí como a las once de la noche, y eran las dos de la mañana cuando desperté con la playera empapada de sudor, me levanté de la cama y me acerqué a una mesa, en donde tenía una pluma y papel. A partir de ahí escribí los cinco poemas que incluyo en esta obra, los cuales dediqué a Sabines"". Finalmente, la tercera parte del libro se llama ""Copainalá"", ""que según mi tío Marco Becerra -relata el autor- fue la tierra donde nació La Malinche"".

La tarde del jueves, el también premio Nacional de Periodismo ""José Pagés Llergo"" en 1997 comentó que necesita mayor apoyo del gobierno del estado y del Coneculta Chiapas para que se haga la publicación de su libro ""Donde muere el caracol"", ya que para él es un derecho por haber obtenido el Premio Regional de Poesía Ydalio Huerta Escalante 2009.



Recordó a don Enoch

Finalmente, el galardonado con el premio ""La Cabeza Olmeca"" agradeció el apoyo de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, a la Honorable Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y a la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), pues sin éstos no se hubieran publicado estos primeros mil ejemplares.

Cabe mencionar que el prólogo de este libro fue escrito por Enoch Cancino Casahonda. Durante la presentación se hizo una mención especial, tras su sensible fallecimiento.



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