Teatro Degollado se engalana con Llyr Williams

Teatro Degollado se engalana con Llyr Williams

Desde minutos antes de las 8.30 de la noche, el recinto se fue llenando con aficionados a la música de concierto. Tras diez minutos de espera, Williams subió al escenario para interpretar la primera mitad del recital. La primera selección de obras comenzó con Ludwig van Beethoven, con su “Sonata opus 31, núm. 1”, en sol mayor. Sin contratiempos y haciendo gala de sus capacidades técnicas para esta obra clásica de Beethoven, Llyr recorrió los tres movimientos de memoria, para cerrar con el enérgico rondó.

La velada continuó con “Sonata en la mayor opus 101”, también de Beethoven, cuyo final resultó uno de los momentos más aplaudidos.

El intermedio marcaría el cambio de compositor: la primera mitad estuvo dedicada por completo al genio de Bonn, mientras que la segunda parte llegaría para presentar la obra de Richard Wagner. El compositor alemán fue célebre por sus monumentales orquestaciones, en especial su trabajo operístico con obras que sobrepasan las cuatro horas de duración. El compositor Franz Liszt transcribió pasajes de Wagner para piano solo. Esta segunda mitad empezó con “Santa spirito cavaliere”, salida de Rienzi: con ella demostró el amplio rango musical que se puede recrear con 88 teclas.

Siguió con “Coros en movimientos”, surgida de la ópera “El holandés errante”. Sin duda, uno de los momentos mágicos de la noche fue “Elsa’s Bridal Procession”, de la ópera “Lohengrin”, con un final que cautivó a la audiencia. Posteriormente, ya encaminado al término del programa, Williams interpretó la “Entrada de los invitados”, de la había obra Tannhäuser.

Pero aún restaba lo más reconocido de Wagner, con dos piezas: una de la tetralogía del “Anillo del Nibelungo” y de “Tristán e Isolda”. “Bravo”, fue la registra del público por la interpretación del pianista, quien salió un par de veces para seguir recibiendo los aplausos de la gente. Pese esa petición, las luces se prendieron: parecía que ya no habría “encore”, pero la gente continuó con las palmas hasta que Llyr Williams regresó al escenario. Lo que todos imaginaban no sucedió: el músico agradeció en silencio y se retiró de nuevo sin tocar piezas extra.