Vengan y escuchen la canción de cuna de Broadway: ¡Tonos de llamada de marimba! ¡El tecleo de los mensajes de texto! ¡El reproche del “shhhh”!
Años de tensión acumulada por el comportamiento del público alcanzaron un clímax dramático este mes, cuando un adolescente subió a un escenario para intentar recargar su celular y la veterana estrella Patti LuPone arrebató un smartphone a un espectador que tecleaba.
Mientras Broadway se enfrenta ante esos pequeños espectáculos de luz y sonido, los artistas y algunos clientes dicen que los celulares y una cultura hiperconectada están acabando con la envolvente experiencia del teatro.
Algunos expertos dicen que es hora de instruir, en lugar de regañar, a un público cada vez más acostumbrado a la interactividad y que puede no estar familiarizado con la etiqueta del teatro. “Debemos tener mucho cuidado para indicar a la gente qué es apropiado sin ahuyentarlos”, dijo el productor de Broadway Ken Davenport, quien hace algunos años permitía algunas “butacas para tuitear” en las últimas filas durante una representación de “Godspell”.
Las distracciones en los teatros de Broadway son tan antiguas como las envolturas de dulces y la tos, y los habituales llevan quejándose de la falta de decoro del público desde que las camisetas empezaron a mezclarse con las chamarras, pero los celulares han resultado especialmente intrusivos por su combinación de sonidos, cámaras y pantallas luminosas.












