Tengo una escritura nómada

"México * El Universal. Con su literatura, Margo Glantz ha abierto nuevas preguntas y territorios alrededor del universo femenino. El cuerpo y sus fragmentos, el erotismo y la enfermedad, la mujer que aspira al conocimiento mas no a la santidad, la mujer que goza y exhibe su cuerpo, el cuerpo que sufre el dolor y que está a merced del tiempo; todo ello se da cita en la obra de Glantz, escritora de libros de ficción y de ensayos -fundamentales sobre las letras nacionales y europeas-, a quien la Feria Internacional del Libro de Guadalajara entregó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Autora de una obra que acostumbra desconocer las fronteras entre géneros, Glantz ha sido a lo largo de su vida maestra de literatura, editora de revistas, lectora, ensayista, una novelista que se inició como tal hasta los 47 años, investigadora y divulgadora de manera muy particular de la obra de sor Juana Inés de la Cruz.

Siempre está tratando de escribir, aunque se sepa en uno de esos periodos en los que ""está uno como cancelado"", en los que, como diría sor Juana Inés de la Cruz, se siente como monja en clausura, encerrada bajo siete llaves. ""Es como una maldición"", dice la narradora que inició 2010 con el reconocimiento de sus amigos y lectores por su arribo a los 80 años de edad.

A menudo le atribuyen la cualidad de la reinvención, sobre la cual ella opina: ""Creo que la mía es en cierta medida una escritura nómada que transcurre entre los géneros, que utiliza el motivo usado mucho en la música y en la pintura del tema y las variaciones. Es parte de un tema bastante tenue, simple, y se le va desarrollando a lo largo del libro de maneras muy diferentes, a tal punto que en un momento dado parecería como si desapareciera, pero siempre subyace en el trasfondo. Un ensayo puede convertirse fácilmente en ficción y la ficción puede convertirse en ensayo. Un ejemplo sería 'Sebald', que empezaba refiriéndose a temas muy eruditos y poco a poco los iba asociando con otros, y el discurso principal parecería difuminarse y, de repente, reaparece transformado y, sin embargo, reconocible"".

Sobre la escritura de mujeres en México opinó: ""Cada vez más hay más interés en la escritura de las mujeres. A veces se cultiva un tipo de escritura complaciente, hecha a propósito para un mercado, constituido principalmente por mujeres. Hay bastante, aunque velado, cierto rechazo a lo que producen las mujeres. No creo que me hayan premiado por ser mujer, pero sí creo que ha habido muy pocas mujeres que han sido premiadas"".

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