Cientos de crónicas, testimonios y fotografías, publicadas tanto en periódicos, libros y revistas, ha inspirado el terremoto de 8.1 grados que devastó la Ciudad de México en 1985. Pero a pesar de esta cauda creativa, asegura el escritor y estudioso de la literatura Ignacio Padilla (1968), se han escrito “muy pocos” ensayos, novelas y cuentos sobre este “acontecimiento sustancial, tanto para la historia como para el atribulado presente de nuestro país”.
El autor del ensayo Arte y olvido del terremoto (2010), con el que ganó el Premio Luis Cardoza y Aragón para Crítica de Artes Plásticas, considera que sigue siendo una asignatura pendiente que el terremoto, del que se conmemora el 30º aniversario, se piense en términos ensayísticos y en forma de narrativa de ficción.
“Estancados en el registro cronístico o fotoperiodístico del terremoto, no hemos podido, querido o sabido entender lo que sucedió entonces para encauzarlo en lo que sucedió luego y en lo que podría ser nuestro futuro”, explica en entrevista.
El comunicólogo egresado de la Universidad Iberoamericana dice que siempre ha llamado su atención “la gran medida en que el terremoto inspiró primero la transformación social y política del país, y más tarde el rotundo fracaso de nuestra democracia.
“Pero, en términos creativos, inspiró mucho menos de lo que debió hacerlo, al menos en términos literarios. Por contraste, fue radical inspiración para la renovación de las artes visuales en nuestro país”, dice.
Para el maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo y doctor en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, los escritores mexicanos nunca retomaron realmente este tema.
“Hubo y sigue habiendo muy poca literatura en este orden. Paz, Pacheco y Monsiváis hicieron literatura sobre el terremoto, y quizá algunos otros autores lo mencionan laminarmente. Pero el registro literario del terremoto sigue brillando por su ausencia. Confío, sin embargo, que las nueva generaciones puedan, en un necesario y urgente ejercicio de post memoria, realizar la catarsis del terremoto que vivimos sus padres”, agrega.












