"México * El Universal. Alguien debería mencionar que el Auditorio Nacional es un foro ideal para conciertos y discursos, pero no para montar obras musicales. El desfile de animales que inaugura ""The Lion King"" se ha convertido en memorable para todo el público que ha visto la obra, excepto para quienes lo han visto desde el primer piso del Auditorio, desde cuyas butacas no se puede ""sentir"" el arrobo de estar en medio de la selva al mismo tiempo que el asombro por estos animales surgidos de la imaginación de Julie Taymor.
También se debería mencionar que ir al teatro implica una relación directa del público con el escenario y, por tanto, nadie debió encender las pantallas gigantes del Auditorio. Los asientos más alejados del escenario fueron los más perjudicados, ya que para alcanzar a distinguir los detalles de la escenografía y el vestuario recurrieron a la proyección en dichas pantallas, es decir, pagaron boleto para el teatro pero terminaron viendo la tele.
Convendría también que no se anunciara como ""el gran espectáculo de Broadway"". Ya se sabe que esta frase garantiza buenas entradas en taquilla, por el prejuicio que existe de que en Broadway todo es espectacular, pero ""The Lion King"" escapa a este prejuicio. No hay canciones simplonas ni pegajosas, no tiene un gran número para el final del primer acto, no hay derroche de mercadotecnia.
Todos estos clichés que ya Mel Brooks ironizó y satirizó en ""The producers"" se evitan con inteligencia: Julie Taymor dota de complejidad shakesperiana a los personajes (sobre todo a Scar) y nunca sucumbe a la tentación de poner un foco de más o introducir un personaje chistoso que aligere la historia. De hecho, Zasú, el personaje a quien le correspondería ese papel, es mezcla de un mimo y un clown. Taymor se concentra en contar la historia por la lucha del poder entre Scar y Simba, y deja de lado cualquier aspecto sentimentalista y moralista.
Hubo personas que, confiando en idea de que era un espectáculo de Broadway, llevaron a sus ninos de tres anos, suponiendo que se divertirían con los ""animalitos que hablan"", pero terminaron pagando las consecuencias, pues la obra no logra captar la atención de los infantes.
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