The Revenant, experiencia sensorial

The Revenant, experiencia sensorial

Lo que hizo Alejandor G. Iñárritu fue, literalmente, una salvajada. Es precisamente en el corazón de Hollywood, el inmaculado Four Seasons de Los Ángeles, donde “El Negro”, como le dicen sus amigos, habló sobre su adaptación de la novela de Michael Punke (publicada por Editorial Planeta), sino también de las vicisitudes que tuvo que atravesar para llevar a la pantalla la increíble historia del explorador Hugh Glass, quien tras ser atacado por una osa, es abandonado por sus compañeros de expedición en las gélidas montañas canadienses.

“Lo primero que me llamó la atención de la novela fue la anécdota del hombre atacado por el oso que tiene que sobrevivir por 200 millas en el invierno. Me pareció que el reto cinematográfico, con la oportunidad de los silencios y la naturaleza como un enorme lienzo, era fantástica”, relata emocionado el realizador, quien conforme comenzó a investigar descubrió poco a poco las diversas y complejas capas que encerraban la historia de Punke.

“Me di cuenta de que había muchos temas que no sólo me interesaban sino que además siguen siendo muy relevantes, como los prejuicios por el color de la piel, el racismo, la forma en que explotaron a los nativos aquí (Norteamérica), y la brutalidad con la que aniquilaron a los animales y destruyeron los bosques.

“Todo esto me pareció que tenía una relevancia contemporánea, porque básicamente se trata del inicio del capitalismo tal y como lo estamos viviendo ahora, con los mismos principios, los mismos abusos y la misma ceguera. Y eso me entusiasmó aún más”, comentó.

Todo esto funciona como el contexto de una desgarradora historia filial —un tema recurrente prácticamente en todas las cintas de Iñárritu—, salpicada por la violencia y la venganza, y que está coronada por una fantástica historia de supervivencia encarnada por el personaje de Leonardo DiCaprio.

“La relación padre e hijo que está en la pantalla es algo que me llena y me satisface, sobre todo la forma de hablar de ellos de una manera humana y no como unas caricaturas.

“La construcción de esta película no fue muy intelectual, sino que se fue desarrollando de a poco, es como una relación con una novia; primero te gusta su físico pero luego te gusta su risa, y luego, cuando menos te lo esperas, ya estás enamorado de todo”, dice el exlocutor radial, y suelta una estruendosa carcajada.

Si se lo preguntan, la respuesta es sí: Leonardo DiCaprio ofrece nuevamente una de las mejores actuaciones de su carrera, que lo tiene a unos cuantos centímetros de su tan anhelado Óscar. “Leonardo siempre fue un súper colaborador y un entusiasta. Además es un gran actor que en esta ocasión ofreció un trabajo sin precedentes con su cuerpo y sus ojos, jugando fuerte, vulnerable y siendo muy valiente para ser frágil”, opinó.

¿Crees que es la mejor actuación de Leonardo?, se le pregunta al realizador.

“Yo creo que sí. Me parece que es una actuación casi imposible. Me parece un reto muy difícil sostener 40 minutos de la película sin diálogos, empleando solamente tu cuerpo y tus ojos. Eso no es cualquier cosa. Leo lleva 27 años haciendo cine y también piensa como cineasta. No solamente es un actor, tiene una visión del oficio del cine. Realmente fue un gran placer trabajar con él”, respondió.

Su contraparte en la cinta es Tom Hardy, también nominado en la terna de mejor actor de reparto, y con quien se rumoró, acabó a golpes durante el rodaje. “Ya sabes cómo funcionan ahora los medios. Tom y yo estábamos todo el día jugando a luchitas, porque él es un luchador, entrena con militares y cosas de esas, entonces me enseñaba sus técnicas, que son terribles, y nos poníamos a jugar”, relató.