Tierra y hombre en danza

"Sara Regalado * CP. La relación profunda del humano con la tierra con todo su misticismo se vio reflejada durante la presentación de ""Cielo quiere decir nuestra cabeza total. Danza Butoh"", que, sólo refiriéndonos al terreno artístico, es una mezcla de danza, teatro y música en vivo.

El Ex Convento de Santo Domingo, en Chiapa de Corzo, fue el espacio en el que esta coreografía dirigida por el artista José Bravo y producida por el Conaculta se desarrolló, la noche del pasado jueves.

En un intento por reencontrar al hombre con sus orígenes, ""Cielo quiere..."" conjuga los movimientos puros del cuerpo con los sonidos primarios entre piedra y piedra, mano y piel, choque entre granos de maíz, e instrumentos más sofisticados pero con un sonido que se adapta al ritual creado, como guitarra, saxofón, flautas y sintetizador. ""Cielo..."" es un espacio en que se diluye la frontera entre música y danza y se construye con el espectador una comunicación energética antes que estética.

Esta coreografía ya ha recorrido diversos lugares desde su creación en 2004. Con música original de José Navarro, iluminación de Víctor Zapatero y vestuario de Alita Winburn, ""Cielo quiere decir nuestra cabeza total"" se ha presentado en diversos foros de la Ciudad de México, Mérida y Ecuador, así como en el Festival Internacional Mujeres en la Danza y en el Festival Internacional Avant-garde. La presentación en Chiapas de esta coreografía se logró por medio de alumnos de la Unicach, como parte de un ejercicio teórico práctico para concretar los conocimientos obtenidos.

Aunque la danza Butoh es interdisciplinaria, ya que recoge recursos del teatro dramático, las artes marciales, la mímica y el yoga, una de las principales características de esta disciplina es el contacto con la tierra como entidad física y simbólica, que por ende establece un vínculo consciente entre el manejo y postura del cuerpo y el centro de gravedad terrestre.

Así, haciendo eco de la cosmovisión de los antiguos mexicanos y su experiencia profundamente orgánica de la vida, ""Cielo quiere decir nuestra cabeza total"" es el grito de un ser desgarrado entre el pasado y el futuro, la pérdida y la reconquista de sí; su plegaria en medio de la confusión global. Un espejo que invita al público a cuestionarse sobre su propia imagen y sus mecanismos de condicionamiento.

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