Cuando la joven Elena Poniatowska estuvo frente al enorme pintor Diego Rivera no sabía qué preguntarle, confiesa. “Vi que tenía los dientes chiquitos. Y le dije: ‘Oiga, ¿sus dientes son de leche? Y me respondió: ‘Sí, sí, con esos dientes me como a las polaquitas preguntonas’”.
La escritora y periodista mexicana de origen francés y ascendencia polaca se topó a los 21 años, “de un día para otro y por pura chiripada”, con la palabra escrita, la cual se volvió de inmediato su vocación, su destino, su vida.
Recuerda todavía al escritor Juan Rulfo pidiéndole, antes su retahíla de cuestionamientos, “que no preguntara a boca de jarro, que me esperara un poco, porque él venía de una barranca muy honda, la de Apulco, y que le costaba mucho trabajo sacar los recuerdos del fondo de la barranca”.
Curiosa, irreverente, la narradora, que cumplió 85 años y que se define como “despistada, desordenada y olvidadiza”, ha ayudado a construir la memoria de la cultura mexicana del siglo XX a través de sus conversaciones con artistas, escritores y pensadores de la talla de Alfonso Reyes, Rulfo, Rivera, Octavio Paz, María Félix o Juan Soriano.
Fue en Excélsior, el 27 de mayo de 1953, donde publicó la primera de cientos de entrevistas que la convertirían, a lo largo de medio siglo, en la gran referencia de este género.
“Yo nunca había hecho periodismo, ni sabía cómo se hacía… Poco a poco fui aprendiendo a través de las entrevistas. Los entrevistados fueron mis maestros. Los grandes maestros a quienes les debo todo”, afirma en la sala de su casa de Chimalistac.
“Hacía tantas preguntas babosas que los lectores pensaban ‘a ver qué tontería se le ocurrió hoy’. Yo era una ignorante que venía de una escuela de monjas. Todavía soy una ignorante. El museógrafo Fernando Gamboa decía que me leía para pasar un buen rato, para reírse”, narra.
La ganadora del premio Cervantes, considerado el Nobel de las letras en español, ha entrevistado a Todo México, como lo sugiere el título del libro que compila sus mejores charlas con grandes personalidades.
Pero también ha hecho crónicas de los sucesos que han sacudido al país azteca, como la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968, el terremoto de 1985 en la Ciudad de México y el conflicto indígena armado de Chiapas en 1994.
Quien llegó a México a los diez años de edad, cuando su familia huyó de la amenaza nazi sobre Francia, ha novelado además la vida de mujeres fundamentales del siglo XX, como la fotógrafa Tina Modotti, la pintora Leonora Carrington y Guadalupe Rivera Marín.
Nacida con el título de princesa, Héléne Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor, descendiente del último rey de Polonia, Estanislao II Poniatowski, ha tocado casi todos los géneros literarios: novela, cuento, ensayo, crónica, adaptaciones teatrales y cuentos para niños.












