El Museo de la Ciudad celebró la noche del sábado 16 de diciembre su posada, con las intervenciones artísticas del grupo de alumnos del Taller de Actuación del Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa y del Coro Fraternidad.
La noche comenzó con la obra El Farolero, una pieza teatral dirigida por el maestro Eduardo Marcial, quien a lo largo de un mes estuvo trabajando con este grupo de actores para presentar esta pieza escénica.
La obra tuvo como escenario el estacionamiento del Museo de la Ciudad, ya que el edificio principal de este recinto se encuentra cerrado por presentar fisuras en las paredes que pueden provocar el desplome de algunas de las partes del inmueble.
En la trama se pudo ver a un grupo de personas que son guiadas hacia Belén, pero en su trayecto son víctimas del diablo, quien hace de las suyas provocando que los creyentes se pierdan y además se peleen.
El grupo de actores estuvo presentando esta misma obra en otro de los puntos emblemáticos de la ciudad, el parque Santo Domingo, ya que en ese lugar también celebró su tradicional posada el domingo.
La segunda parte del programa contó con la participación del grupo conocido como Coro Fraternidad, que deleitó a los presentes con villancicos, para dar una amplía muestra de sus dotes vocales. El director de esta agrupación, Sergio Farrera Gutiérrez, dijo que esta posada ya es una tradición, al igual que compartir con el público piezas musicales como “Qué niño es este”, “Ríu ríu chíu” y “Dadme brisas, hijos de eva”, entre otros cánticos provenientes de diversas partes del mundo.
El Coro Fraternidad es uno de los grupos vocales con mayor tradición en el estado de Chiapas. Sus orígenes se remontan al año de 1981, pero fue a partir de 1988 que se conformó como conjunto polifónico de voces mixtas.












