Transformación del Fonca, sin rumbo

Bolfy Cottom, exsecretario Técnico del INAH y especialista en legislación cultural. Cortesía
Bolfy Cottom, exsecretario Técnico del INAH y especialista en legislación cultural. Cortesía

El proceso de transformación del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), advierten los especialistas en política y gestión cultural, tiene tres aspectos preocupantes: se realiza sin la comunidad artística, sin certeza de que dispondrán de recursos por la crisis sanitaria y económica, y sin una ruta crítica definida, es decir, sin un plan sobre el rumbo que tomará. Lo que hay, hasta ahora, es “una lluvia de ideas muy inquietante”.

Hace un mes se publicó el Decreto Presidencial que ordenó la extinción de fideicomisos y mandatos sin estructura orgánica, con el fin de obtener recursos para atender la pandemia por coronavirus. El pasado 17 de abril se anunció la integración del Fonca a la Secretaría de Cultura. Las autoridades culturales aseguran que se garantizará el presupuesto comprometido hasta 2024, por más de mil 362 millones de pesos.

Ishtar Cardona, coordinadora del Diplomado en Gestión Cultural de la Universidad Anáhuac; Bolfy Cottom, exsecretario Técnico del INAH y especialista en legislación cultural; Eduardo Nivón, coordinador de la Especialización/Diplomado en Políticas Culturales y Gestión Cultural; Ernesto Piedras, especialista en industrias culturales y economista, y Ernesto Alonso Hernández, autor de la tesis “Fonca: un análisis, viejos retos, nuevas estrategias”, analizan el proceso de transformación del Fondo creado hace 31 años.

Debate económico

Entre los especialistas no hay un acuerdo sobre si el Fonca podrá garantizar sus recursos. Ernesto Piedras es enfático: “El Fonca es un claro ejemplo de la miopía institucional, de su incapacidad de gestión. Ojalá sea verdad que se podrá fortalecer, pero no creo que suceda, más bien habrá un debilitamiento presupuestal. Estamos hablando de una Secretaría con un presupuesto reducido, que no ha hecho casi nada ante la pandemia, las funcionarias dicen lo que les toca decir, pero desestimo sus declaraciones. Todo lo que digan es verborrea de política cultural”.

Eduardo Nivón coincide: “Esta decisión, si bien ahora se justifica con darle más transparencia e inclusión, se tomó para tener más recursos ante la crisis, significa que no habrá más recursos para lo que será el Fonca o, en todo caso, implica que tendrá recursos más limitados. Me resulta difícil considerar que los fondos dedicados a la creación se mantengan estables porque no hay condiciones. Si no consideramos esto, todos seríamos ilusos, no podemos ser ingenuos y creer que no habrá afectación presupuestal”.

Ishtar Cardona, en cambio, sostiene que desde el cambio le preocupan las bases jurídicas que van a transformar y cómo se dará continuidad al compromiso del Estado mexicano con los creadores: “Qué bueno que esté dentro de Secretaría de Cultura, eso tendría que darle un presupuesto estable; pero me preocupa del sector cultura el jaloneo que tiene que hacer todos los años con Hacienda; que en esta nueva arquitectura administrativa se reproduzca el vicio del jaloneo”. Y agrega que “el presupuesto deberá estar claro dentro de la estructura administrativa, jurídica y técnica del Fonca en la Secretaría de Cultura, y eso debe estar basado en leyes, normas y decretos”.

Para Bolfy Cottom lo primordial es establecer en qué se convertirá el Fonca, si en una dirección general o en un órgano desconcentrado. En el primer caso habría una total dependencia a las decisiones de una jerarquía superior y, en el segundo se tendría cierto margen de autonomía, pero necesitan que se expida un decreto administrativo o una ley del Congreso para crear un órgano desconcentrado.

“Se tienen que elaborar sus funciones y sus atribuciones, sobre esa base se pensará si lo que necesita es un reglamento, un lineamiento o un manual operativo. El punto es que no hay una ruta crítica, no saben qué es lo que van a crear, lo único que veo son lluvias de ideas muy inquietantes”, dice Cottom.

Piedras insiste: “Desaparecer fondos y fideicomisos fue una decisión dogmática, ideológica y estúpida. No podemos pensar en que los recursos del Fonca se sumarán al presupuesto de la Secretaría, se seguirá padeciendo con un presupuesto miserable”.

¿Con artistas serenos o mejor sin ellos?

La publicación del Decreto generó gran incertidumbre en la comunidad artística, hubo cartas, manifiestos, llamados a defender el Fonca. El 17 de abril, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, publicó en Twitter que habían acabado con un fondo “salinista” en el que imperaba el compradazgo; los creadores reaccionaron con indignación, ante ello, la funcionaria insistió: “Serénense”.

Desde entonces tanto la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, como la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, han insistido en que en el proceso de cambio habrá transparencia y la comunidad será informada. Para los especialistas la transformación del Fonca se hace desde las mesas de la administración Pública, sin la experiencia de la comunidad.

“Me preocupa que no haya una ruta crítica que no se esté construyendo con la comunidad, con los especialistas”, dice Cottom, quien asegura que hay “buena voluntad”, pero no una planeación. “Esa ‘buena voluntad’ que ahora muestran es meramente reactiva a una decisión unipersonal de la Presidencia, que se explica por la emergencia sanitaria que vivimos y emergencia económica que enfrentaremos, pero no se justifica”.

Para Nivón el tema primordial es mantener su filosofía y garantizar el apoyo a las artes sin la intervención ideológica del Estado. Si se preserva esta filosofía, lo que suceda con el Fonca será viable y creíble. “Vimos a la secretaria de la Función Pública decir que se había acabado con el Fonca salinista, vimos que dijo que se había liberado a los artistas y eso nos muestra el mundo de distancia que hay entre el aparato cultural y la administración federal, y lo que se impondrá es la administración federal”, destaca.

Para Cardona, la decisión de transformar al Fonca fue de carácter político: “La reestructuración administrativa más que ser una decisión de carácter técnico administrativo es una decisión de carácter político; es decir, para concentrar los recursos en ciertas áreas, para que los tomadores de decisiones políticas puedan operar con mayor margen”.

La incertidumbre administrativa. Algo que preocupa a Bolfy Cottom es la falta de una ruta trazada. “Sí, están pensando en una unidad, en que tenga un carácter multianual, consideran elaborar reglas de operación, pero lo cierto es que lo más visible es que hay caos administrativo respecto a la ruta crítica que van a seguir”, apunta.

Cottom agrega: “Me dan la impresión de que están pensado en una figura parecida al fideicomiso y luego dan la impresión de pensar en una unidad administrativa, pero por las declaraciones de la subsecretaria me da más la impresión de que no llegará siquiera a una dirección sino que será un programa más”.

Ernesto Alonso Hernández advierte que este proceso será una oportunidad para lograr que la nueva naturaleza administrativa del Fonca garantice mecanismos de apoyo más equitativos, más transparentes, descentralizados e incluyentes. Ese, dice, será uno de los retos a vencer más importantes.