Tributo musical a la Madre Naturaleza

"Fabián Rivera * CP. Tras 16 años de ausencia, Federico Álvarez del Toro rindió tributo nuevamente a la Madre Naturaleza, en dos magnos conciertos, como parte del Segundo Festival del Río Grande. Teniendo como escenarios el Antiguo Templo de San Sebastián y el área del Escudo, en las entrañas del Cañón del Sumidero, el músico, Premio Chiapas 1987, ofreció un par de recitales en compañía del conjunto de cuerdas ""Ad Libitum"" y la voz de la soprano Blanca Ruth Esponda, en memoria de la naturaleza que tanto resguardara su padre, Miguel Álvarez del Toro.

""Tango apasionado"" y ""Four for Tango"", de Astor Piazzola; ""Aria en G String"", de Bach; ""La Misión"", de Ennio Morricone; ""Viento"", ""Savia en Flor"", ""La Danza de los Astros"", ""Yashná"" y ""Raíces"", de Federico Álvarez del Toro, fueron parte del programa que pudo disfrutarse en dos instancias diferentes.

Las condiciones climáticas fueron siempre favorables. La noche del sábado 2 de junio, en el Antiguo Templo de San Sebastián, una tormenta se anunció a lo largo del recital. Rayos y truenos, lejos de intimidar a los músicos, ofrecieron un toque legendario a esta cita a la que asistieron amigos y seguidores de Federico, quien en más de una ocasión se mostró agradecido por su presencia. ""Son unos valientes. Estoy emocionado de compartir este escenario con todos ustedes"", comentó al concluir esta velada.

Por otra parte, al mediodía del domingo 3 de junio, en las entrañas del Cañón del Sumidero, donde ofreció el segundo de sus recitales, dijo: ""Estamos en un escenario de más 32 millones de años. Vuelvo después de 16 años a este lugar, donde tengo gratos recuerdos de mi infancia"".

Fue en 1996 cuando Álvarez del Toro realizó esta primera incursión por el Cañón del Sumidero para ofrecer un recital de esta magnitud. Además de marcar un nuevo paso en su trayectoria artística, Federico marcó un fuerte paso hacia el futuro, en la que considera ""la mayor concha acústica del mundo"".

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