¿En dónde están? Es la pregunta recurrente que le hacen al cronista de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, José Luis Castro Aguilar, cuando habla de su libro Tuchtlán, ciudad fundada entre ríos y arroyos (Coneculta 2017), una obra que inició de forma fortuita al estar consultando los periódicos de 1800 a la fecha para una investigación sobre el general Ángel Albino Corzo y encontrar datos sobre las corrientes de agua que había en las inmediaciones de lo que antes era Tuxtla.
José Luis expone que en el año de 1560 fue fundado el antiguo pueblo de San Marcos Evangelista Tuxtla, con tan solo 900 personas. Ese mismo año se tenía registro de 9 arroyos con nombres zoques, dentro del perímetro de la zona de lo que entonces era pueblo, pero a medida que fue creciendo y abarcando mayores proporciones de tierra fue tomando más arroyos.
Los 21 arroyos que ahora abarca la mancha urbana han sido embovedados, por lo que la mayor preocupación para el cronista es saber que no se les está dando el mantenimiento adecuado y esto se puede convertir en una bomba de tiempo.
Faltan 60 drenes pluviales, afirma el autor y lamenta que hoy en días las calles se conviertan en arroyos que desembocan en el río Sabinal; esto también provoca las intensas olas de calor que se sufre en la capital, pues antes el agua de la lluvia era absorbida por las calles y casas.
Castro Aguilar refiere que la intención de este libro, del cual dice que tiene vacíos de información por la premura del tiempo, es concienciar al público del peligro constante en el que se vive, sobre todo cuando hay intensas lluvias en la capital como ocurrió el año pasado en la colonia San Francisco.
Sostuvo que la planeación urbana no ha sido la correcta, ya que Tuxtla debió crecer de forma vertical y no horizontal, pues cada vez se están abarcando más áreas protegidas y esto impacta ambientalmente.
“Gracias a la crónica podemos tener un conocimiento de lo que ha sido la vida cotidiana a través del tiempo. Gracias a la crónica podemos registrar algunas cosas tan significativas para la historia de Chiapas como la sana convivencia de la ciudadanía con los arroyos, porque estos fueron los que permitieron que nacieran pueblos, barrios y colonias. En los arroyos se llegaba a bañar todo mundo y por eso se recuerdan las famosas pozas que había en el Sabinal”, expresó.
La presentación del libro contó con los comentarios de Balam Rodrigo, Froylán Esquina Cano, Roberto Fuentes Cañizales y Alejandro Pastrana












