La banda U2 cerró una larga jornada de grabación en la Ciudad de México, dentro y fuera del Salón Los Ángeles, uno de los recintos más emblemáticos de la colonia Guerrero, donde filmó nuevas escenas para el video de “Street of dreams”.
La presencia de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. comenzó a circular entre seguidores que los rastrearon por redes sociales. Algunos habían seguido ya las pistas de la producción desde temprano, cuando acudieron al MIDE y a calles del Centro Histórico, como 5 de Mayo, donde el grupo fue visto en un autobús escolar intervenido con grafitis como parte del rodaje.
Del Centro Histórico a la pista
Pero la agrupación irlandesa tenía guardado su mejor paso: cerrar las calles de la Guerrero, en torno al mítico Salón Los Ángeles, donde instalaron un camper, tres camionetas y cercaron todo para adentrarse a uno de los recintos más conocidos de la vida nocturna capitalina.
Desde pasadas las 20:00 horas, comenzaron a llegar fans que intentaron confirmar si la banda grabaría dentro del lugar. “Yo pedí permiso en mi trabajo. Tuve todo el apoyo de mi jefa, me dijo ‘sé feliz’, y le tomé la palabra”, dijo Juan, consultor, quien desde temprano estuvo al tanto de las redes para conocer a sus ídolos.
Valió la pena
Afuera del salón, el camión utilizado por la producción, que fue movido varias veces, vio alzarse a Bono y compañía, generando el grito de unos 500 seguidores que permanecían detrás de vallas metálicas con celulares en mano.
Los gritos y empujones, esperando un descanso de Bono o alguno de los integrantes de U2, valieron la pena, pues su deseo se cumplió poco antes de la medianoche. Dentro del recinto, la agrupación aprovechó el ambiente para grabar escenas del video. Afuera, algunos fans bromearon con que U2 había “bailado” un buen danzón
Cercano a la gente
Bono fue el integrante que, en varios momentos, salió a saludar a los fans. Según un asistente, de nombre Iván, el cantante le comentó que estaba cansado y que no se sentía “al cien” por las lluvias o temas de salud, aunque dijo que filmaría lo que pudiera.
Eso hizo: le autografió un vinilo del álbum The Joshua Tree, lanzado en 1987. Iván, que de momento es desempleado, fue el cerebro de sus allegados, pues tuvo tiempo para ver las redes sociales y avisar en dónde estaban los músicos. La lluvia ya había complicado parte del rodaje en días previos, cuando la banda grabó en el Centro Histórico. Esta noche dio una tregua.
Cerca de las 23:37 horas, Bono saludó a los presentes, entre gritos y gestos de agradecimiento del cantante: con sus dos manos juntas e inclinándose constantemente. La escena más peculiar se dio desde un gimnasio cercano, en el que varios hombres se asomaron sin camisa por las ventanas para ver al músico.
Bono los miró y respondió levantando los brazos, haciendo un gesto de músculos, en complicidad “entre fortachones”. El gesto provocó gritos y risas entre los fans detrás de las vallas. Después de horas de espera, la banda salió en tres camionetas tipo Suburban a las 23:46, entre gritos de “¡olé, olé, olé, olé... U2, U2!”, y tomó rumbo a Flores Magón, hacia avenida Paseo de la Reforma.












