“Leonora Carrington era extremadamente cuidadosa con su obra, era la clase de artista que dibujaba el tema antes en un papel grande y luego transfería imágenes a los cuadros que hacía: era preeminentemente una gran pintora”, aseguró su hijo Pablo Weisz Carrington, durante un homenaje realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
A 105 años del nacimiento de la pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana quien nació el 6 de abril de 1917, la UAM invitó a su hijo a charlar sobre la relación que Carrington tuvo con México, nación que le brindó su hospitalidad cuando llegó a los 23 años.
“Mi mamá era un ente desconocido para el país, pero los mexicanos inmediatamente abrieron sus brazos y recibieron a Leonora. El presidente Lázaro Cárdenas dio soporte a aquellos que huían de la guerra y así se formaron grupos muy interesantes de intelectuales y artistas”, mencionó Weisz.
El homenaje “Leonora Carrington. Invocaciones desde el estudio” se llevó a cabo en la Casa Estudio de la pintora, ahí su hijo recordó cuando su madre convivía con artistas surrealistas como Max Ernst y José Horna, quienes le enseñaron diversas técnicas que posteriormente ocuparía en sus obras.
“Ella era de las pocas personas que conocían la técnica de témpera y todos esos polvos que ven —en el estudio— son la mezcla de huevo crudo con pigmentos; mi madre era una enorme conocedora de la pintura desde todos los puntos de vista, porque hacía sus propias mezclas, sus propios colores”, detalló su hijo.
Weisz compartió algunas anécdotas con los asistentes a la charla, como cuando Carrington visitaba el centro de la Ciudad de México y compraba sus materiales, algunos de los cuales aún conserva, además habló sobre el estilo que desarrolló su madre “era un estilo de pintura muy fino, muy transparente y muy bonito. Es, digamos, lo que usó Botticelli y Leonora se basó en eso para obtener esas transparencias que tienen las obras del Quattrocento y de otras épocas anteriores”.
Pablo Weisz recordó las fiestas que se realizaban en el ahora Estudio de Leonora Carrington, donde acudían personajes como Juan Rulfo, José y Kati Horna, Luis Buñuel, Francisco Toledo y José Luis Cuevas, entre otros. Durante el homenaje, se habló de la influencia de Isaac Masseri, quien convenció a Carrington para que hiciera escultura, como la titulada Mamá sabe más. Pero la artista no solo se conformó con la pintura y la escultura, sino también le gustaba desarrollarse en otros ámbitos como la tapicería y un gusto muy particular por la cocina francesa.
Weisz resaltó que tuvo una relación muy estrecha con su madre, quien siempre le aconsejó que pintara lo que se le ocurriera y se esmerara en hacer su mejor trabajo siempre, consejos que llevó a su carrera en la medicina y a su producción artística. “Muchas técnicas las aprendí en este cuarto, me sentaba aquí, me daba unos pliegos de papel y me pedía que dibujara, porque era muy generosa con su tiempo”, aunque recordó que una de las cosas que más terror le daba a su madre era la muerte, “estaba súper espantada de la muerte”, finalizó.











